Entrar Via

El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 279

Capítulo 279 —Solo tengo curiosidad: ¿cómo es que al final resultó que fuiste tú quien me salvó hace diez años?

Vanessa recordó, una tras otra, las imágenes de aquel día en que estuvoa punto de ahogarse.

Recordaba vagamente que la persona que la rescató llevaba al cuello la mitad de un collar de esmeralda en forma de media luna.

Aquella voz fresca y tranquila le había dicho 'no temas, aquí estoy', y eso bastó para que ella se sintiera a salvo.

—Niña, todo eso pasó hace tanto tiempo. ¿Para qué volver a traerlo? —Alexis rio con indulgencia condescendiente.

Ella lo miró fijamente.

—Porque le guardo gratitud al joven que me salvó ese año. Y, ¿no eres tú el que últimamente no deja de recordarme que debo honrar esa deuda?

Alexis se quedó sin respuesta.

Desvió la cara, incapaz de sostenerle la mirada, denotaba culpabilidad.

Si hubiera tenido cualquier otra salida, lo último que querría sería sacar ese tema a relucir.

—Alexis, ¿en serio fuiste tú quien me salvó? — insistió Vanessa, sin ceder.

Él supo que no había escapatoria y respondió con resignación: —¿No recuerdas? Tú misma lo dijiste, antes de perder el conocimiento, que el que te rescató llevaba la mitad de un collar de esmeralda en forma de media luna. Y ese collar solo yo lo tenía.

Al decirlo, sintió un alivio secreto.

Por suerte, la otra mitad ya no aparecía por ningún lado.

A Vanessa se le cortó el aliento.

Era verdad.

Cuando salió del hospital ese año, Alexis estaba con ella, y al cuello llevaba precisamente esa mitad del collar de esmeralda en forma de media luna.

¿Natalia la había engañado de nuevo?

—Vanessa, tómate un trago, dejemos el pasado atrás —dijo Alexis, extendiendo su copa hacia ella para brindar.

Vanessa miró la espuma blanca de la copa y bebió varios sorbos sin mayor reparo.

Al verla tan dispuesta, Alexis saboreó aquel momento en su interior.

Vació su copa de un trago, sacó de pronto una cajita y se arrodilló frente a ella con una rodilla en el suelo.

Abrió la caja y la miró, emocionado.

—Vanessa, te pido que me des otra oportunidad.

Vanessa caminaba cuando de pronto se detuvo, se Illevó la mano a la frente y empezó a tambalearse.

Él se apoyó en el bastón, se apresuró hacia ella y la sujetó antes de que cayera.

—¿Pusiste algo en la bebida?

Vanessa lo miró horrorizada, aunque su voz sonó débil e indefensa.

—Si no recurría a esto, ¿cómo iba a tenerte?

Alexis torció la boca en una sonrisa siniestra y dijo: —Vanessa, tú me obligaste. Tranquila, voy a tratarte muy bien. Solo que esta vez, ¡Rafael no podrá salvarte!

Acto seguido, tiró el bastón al suelo, cargó a Vanessa en brazos y se dirigió a toda prisa a la habitación que había reservado de antemano.

Sus pasos eran firmes y veloces; no parecía que cojeara.

Ella iba recostada en sus brazos, aparentando haber perdido el conocimiento.

Al instante, abrió los ojos: una mirada fría, lúcida, con un reflejo de astucia en el fondo.

El pez había mordido el anzuelo.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)