Capítulo 504
La imagen adjunta era una foto de la luna llena en lo alto, grande y redonda, tal como ella la había descrito.
Un manto de estrellas la rodeaba, salpicando la noche oscura como tinta con destellos puros y brillantes. El pie de foto, fiel a su estilo de hacer lo que se le ocurría en el momento, decía:
"Hermoso paisaje digno de una belleza, lástima que esta belleza no tiene ganas de mirar la luna.
PD: Dejen de querer conocerme a través de otros. Si me quieren conocer, escríbanme. Yo y mi pierna coja los esperamos".
A Sergio se le suavizó la mirada con una sonrisa que ni él mismo notó. Al volver a la pantalla anterior, lo pensó dos segundos y, aun así, no aceptó la solicitud.
Bianca, recostada en la cama del hospital, revisó sus mensajes varias veces. Seguía sin ser aceptada.
Ya estaba acostumbrada. Abrió la aplicación de mini series y se puso a ver el último drama que
había publicado Vanessa.
La serie seguía haciendo furor; la audiencia no era menor que la de la primera temporada, y Bianca la veía con verdadero deleite.
Sobre todo las escenas del protagonista en pleno calvario del marido arrepentido. Estaban demasiado buenas. Sí, los romances eran más entretenidos cuando uno los miraba de afuera.
Tomó el celular y le escribió a Vanessa:
"Cariño, ¿ya llegaste a casa?" Vanessa acababa de meter el auto al complejo.
Lo estacionó en el estacionamiento al aire libre, se bajó y, al escuchar el celular, lo sacó para revisar.
Sin querer, sonrió. Mientras caminaba hacia el edificio, le contestó que sí, que ya estaba, y le dijo que descansara temprano.
Apenas había guardado el celular en el bolso cuando, de pronto, alguien apareció frente a ella y le bloqueó el paso.
Enseguida le llegó un aroma familiar a madera de cedro, mezclado con alcohol, y se le hizo un nudo en el pecho.
Antes incluso de verlo, a Vanessa se le detuvo el corazón. Levantó la mirada y, al distinguir aquel rostro apuesto y de facciones marcadas, el pulso se le disparó.
-¿Qué haces aquí?
Se le notaba la sorpresa en los ojos, pero se mostró inexpresiva. Bajo las cejas suaves de Rafael se notaba un rubor obvio de borrachera.
Alzó los ojos y vio aquella cara sin emociones; las pupilas oscuras se le contrajeron.
-No estaba tranquilo. Quería venir a verte. Y, además, traerte algo. -Su voz sonó algo ronca.
Se dio media vuelta para ir al auto. Pero, de pronto, sintió una presión en la muñeca.
Rafael le sujetó la muñeca; la palma cálida le quemó la piel, y sus ojos ardían con un afecto imposible de disimular.
-Subamos.
Rafael sonaba suave, pero su tono no admitía rechazo. Acto seguido, la jaló y entró con ella al edificio y al ascensor. El espacio estrecho se llenó del olor a alcohol que él desprendía y de una tensión abrumadora.
-Rafael, ¿no habrás bebido demasiado?
Vanessa movió la muñeca, intentando soltarse.
Pero él, con un tirón firme, la atrajo hacia sí; la espalda de Vanessa quedó pegada a la pared del ascensor, atrapada entre la pared y su amplio pecho.
-Vanessa.
Rafael se inclinó, hundió la cabeza en el hueco de su cuello y exhaló un aliento ardiente. Con voz contenida dijo:
-Te extraño tanto que me estoy volviendo loco.
¿Puedes abrazarme? Una sola vez, solo una...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....