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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 933

A Bianca se le cortó la respiración. Apoyó las manos en su pecho y lo empujó con fuerza.

—Para mí que estás mal de la cabeza.

Sergio apenas se movió; no retrocedió ni un centímetro. Se quedó frente a ella como una montaña firme, imposible de mover.

—Si estoy mal, puedes curarme.

Bianca no quería seguir discutiendo con él y volvió a apartarlo con fastidio.

—Sergio, te lo digo muy, pero muy en serio. Aléjate de mí.

Como no pudo moverlo, optó por golpearlo. Un golpe tras otro, como si fueran gotas de lluvia. Sergio puso cara seria y le sujetó la muñeca.

—Tú empezaste este juego. ¿Por qué tendría que detenerme solo porque tú quieres parar?

Bianca sintió una profunda impotencia y se le quedó viendo.

—Porque ahora me parece aburrido y ya no quiero meterme contigo. ¿Algún problema?

Sergio sonrió burlón.

—¿No será que cambiaste de objetivo? ¿Es Joel o algún otro?

Otra vez esa misma frase. Para él, tal vez ella no era más que una mujer que solo sabía seducir hombres. Por eso la trataba con tanta ligereza.

—Pues le atinaste, cambié de hombre. Sergio, ya perdí el interés en ti. Hazme el favor de alejarte de mí —dijo Bianca, marcando cada palabra con absoluta frialdad.

Tenía una actitud hermosa, altiva y obstinada. El disgusto asomó en la mirada de Sergio, tornándola sombría.

—Bianca, sí que eres tremenda —dijo con sarcasmo.

Sergio se puso serio, apartó la mirada con frialdad y dio media vuelta para irse. En cuanto la puerta se cerró, la fuerza que sostenía a Bianca pareció romperse.

Respiró hondo...

Sentía un dolor intenso en el pecho, como si unas espinas se le clavaran en el corazón; cada respiración le dolía horrores.

¡Qué fastidio!

Justo en ese momento la llamó Joel para invitarla a tomar unos tragos esa noche, y ella aceptó.

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