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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 31

Capítulo 31 —Vanessa, para lo que necesites, aquí me tienes.

Esas palabras la inundaron de una calidez y seguridad reconfortantes.

Vanessa no pudo contenerse más y las lágrimas comenzarona rodar por sus mejillas. Sin dudarlo, levantó los brazos y lo rodeó con fuerza.

—Gracias, Rafael.

Se aferró a él mientras sus sollozos se volvían más fuertes, llorando con espasmos, como si necesitara liberar por fin todos los años de angustia y frustración que llevaba guardados.

Él entrecerró sus ojos oscuros, y al sentir cómo se le partía el corazón de pura compasión, la estrechó contra su pecho con aún más fuerza.

***

Pasaron unos días.

Cuando llegó la fecha de entrega del primer borrador, Ilamaron a Vanessa a la oficina. El director le señaló algunos problemas con el perfil de los personajes y le pidió que ajustara la tensión dramática entre los protagonistas. Vanessa no pudo convencerlo de lo contrario, así que no le quedó más remedio que aceptar los cambios.

En cuanto terminó la reunión, Fernanda la tomó del brazo para darle las gracias.

—Hacía mucho que quería un celular así de caro, pero no me atrevía a comprarlo. Es gracias a ti, Vane; en serio eres mi amuleto de la suerte.

Fernanda no tenía idea de que Vanessa venía de una familia rica. Solo después del reciente incidente se dio cuenta de que su identidad era mucho más compleja de lo que aparentaba y que estaba profundamente ligada a los hermanos Cisneros.

La familia Cisneros era una de las cuatro más influyentes de Cartaluz. El Grupo Firax era un apellido de peso en la alta sociedad, de esos que solo se ven en los titulares de rumores o en las noticias de finanzas.

—No puedo creerlo —comentó Fernanda con una emoción desbordada—, eres una millonaria y, aun así, tienes una personalidad tan linda. Cuéntame, ¿qué tienes que ver tú con Alexis y los demás?

Vanessa le tapó la boca.

—Baja la voz...

Fernanda asintió frenéticamente con la mirada y señaló la mano de su amiga para que la soltara. AI ver que estaba dispuesta a cooperar, Vanessa la liberó.

—Nunca imaginé que tendría a una millonaria trabajando junto a mí, y que además fuera guionista —susurró Fernanda—. Con razón las escenas sobre la vida de lujo te salían tan naturales; ¡siempre has estado escribiendo sobre tu propia experiencia!

—¿Y a mí qué me importa si esperaste todo el día?

Que yo sepa, nunca te pedí que fueras.

Alexis se quedó mudo, sin saber qué responder. Lo sostuvo con una mirada amenazante antes de continuar.

—Si no recuerdo mal, te he dicho más de una vez que entre nosotros no hay ninguna posibilidad y que no pienso casarme contigo. No sé si tienes un problema de memoria o si en serio crees que te amo tanto como para aguantar cualquier cosa con tal de estar a tu lado.

Alexis, ignorando sus palabras, sentía que la sangre le hervía.

—¡Al final todo es porque no quieres admitir que te equivocaste! ¡Te da miedo tener que pedirle perdón a Nati, ¿no?!

—Te lo diré una última vez: lo nuestro se terminó — sentenció ella—. En un mes, cuando tus padres regresen al país, iré personalmente a hablar con ellos para cancelar el compromiso.

Alexis se quedó paralizado, como si le hubiera caído un rayo. Miró a Vanessa por un largo rato, confundido.

—¿Tú... vas a cancelar el compromiso?

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