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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 350

Pero antes de que Vanessa pudiera abrir la boca, Rafael la interrumpió y habló con irritación:

—Tu supuesta mujer es la misma a la que dejaste plantada el día que iban a ir registrar el matrimonio por tu hermana adoptiva, ¿no? ¿Debo decir que eres desgraciado o que no tienes cerebro?

Alexis se encogió, sin nada que responder.

Yolanda intervino, alarmada:

—Aunque haya sido así, el hecho es que ellos estaban juntos. ¿Cómo pudiste hacer algo semejante? Si esto se llega a saber, ¡la familia Cisneros quedará en ridículo!

Vanessa ya se imaginaba que esa noche no iba a ser nada sencilla.

—Ellos rompieron el compromiso como corresponde y me casé con ella por la puerta grande. ¿Algún problema? —Rafael emanaba una presencia que helaba la sangre. Su mirada altiva recorrió a cada uno de los presentes—. ¿Quién se atreve a decir algo más?

Los parientes lejanos de los Cisneros también dependían del Grupo Firax. Y Rafael controlaba el conglomerado y lo había mantenido en la cima de Cartaluz durante años; todos vivían de lo que él generaba. Nadie se atrevería a morder la mano que les daba de comer.

—Bueno, si ya rompieron el compromiso, entonces no tiene nada de malo.

—Así es, Alexis. Tú y Natalia fueron los del escándalo vergonzoso; menos mal que la prensa no se atrevió a publicarlo, porque ahí sí la familia habría quedado en ridículo.

En un instante, todos se sumaron al coro de aprobación.

Yolanda conocía de sobra esas expresiones de servilismo; eran expertos en arrimarse al sol que más calentaba. Entonces cayó en cuenta de algo y fulminó a Édgar con la mirada.

—¿Tú ya lo sabías?

Alexis, lívido, también volteó a verlo.

—Padre, ¿es cierto?

Madre e hijo lo encaraban como si fueran las víctimas de una gran injusticia.

Antonio había permanecido sentado en silencio todo ese tiempo. De pronto golpeó el bastón contra el suelo con fuerza, el rostro desencajado por la ira.

El patriarca estalló:

—¡Pues échate la culpa a ti misma, que no supiste criarlo! ¿Cómo educaste a semejante ingrato desleal? Si aquel día él hubiera cumplido con el compromiso y hubiera tratado bien a Vanessa, ¿habrían llegado al punto de romper? ¿Y lo suyo con Natalia? ¿Tenía que volverse un escándalo que todo el mundo conociera?

Yolanda quedó muda, la cara encendida.

Pese a que Alexis sabía que estaba en falta, la indignación pudo más.

—Aun así, ¡Rafael no tenía derecho a quitarme a mi mujer!

—¿Cómo que tu mujer? Vanessa solo tuvo un compromiso contigo. No me vengas con que era de tu propiedad —tronó Antonio con voz firme y poderosa—. Si no supiste valorarla, ella es libre de estar con quien le dé la gana. Y dio la casualidad de que eligió a Rafael. Menos mal que Vanessa no le hace el feo a esta familia y todavía se fijó en Rafael. Que las dos familias se unan en matrimonio, ¿qué tiene de malo? Y si vuelves a armar un escándalo aquí, ¡te me largas de esta casa!

Nadie esperaba que Antonio defendiera a Vanessa con tanto fervor. Pero pensándolo bien, tenía sentido. Aunque Alexis y Vanessa habían tenido un compromiso, solo lo sabía el entorno cercano; la gente de afuera no tenía idea. Además, en todos esos años nunca tuvieron una relación formal. Así que no había motivo alguno para sentirse incómodos.

Con el estallido del patriarca, madre e hijo pusieron cara de vergüenza.

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