—Señorita, ocurrió una emergencia, mire las noticias...
Daniel abrió la puerta apresurado y entró angustiado. Al ver que Vanessa miraba su celular con expresión seria, intuyó lo que ocurría.
—¿Ya vio las noticias?
Vanessa asintió con gravedad:
—Sí.
—¿Qué hacemos entonces? Que todo esto saliera a la luz de golpe afectará mucho a la señorita Torres. En el peor de los casos, podría enfrentar penalizaciones millonarias por su trabajo.
Si se rompían los contratos, la cifra de indemnización sería astronómica. Daniel mostraba tanta preocupación y una reacción tan exagerada que a Vanessa le pareció extraño. Sin embargo, no tuvo tiempo de detenerse en ello y le ordenó:
—Averigua qué medio difundió la noticia primero. Quiero saber quién está detrás de todo esto.
—Entendido.
Aquella orden pareció caerle como anillo al dedo. Daniel salió de prisa de la oficina. Inquieta, Vanessa intentó comunicarse con Bianca.
Pero la llamada no entraba. La línea daba ocupado en todo momento. Con semejante noticia, era muy probable que el celular de Bianca no parara de sonar.
Preocupada de que le sucediera algo a su amiga, se puso de pie y se dirigió hacia la salida. Daniel estaba hablando por teléfono desde su puesto de trabajo. Al verla salir, colgó a toda prisa y fue a su encuentro.
—Señorita, ¿a dónde va?
—Quédate a resolver esto. Yo iré a buscarla.
—La acompaño.
Inquieto, Daniel quiso acompañarla, pero Vanessa se negó con firmeza. Bajó acompañada de sus escoltas. Uno de los guardias iba al volante y otro ocupaba el asiento del copiloto.


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