Vanessa se quedó confundida. Un destello fugaz cruzó por su mirada. Al levantar la cabeza, borró su sonrisa y se encogió de hombros.
—Fue una falsa alarma. Doña Juana todavía no pudo recordar nada de eso, pero no pasa nada. Al final, de cualquier modo Yolanda ya recibió su castigo.
Si tanto le importaba, era solo porque quería averiguar quién le salvó la vida, pero prefería no decírselo de forma directa para evitar que Rafael malinterpretara las cosas. En ese momento solo quería atesorar su matrimonio y cuidar los sentimientos entre los dos.
Rafael le dedicó una sonrisa, cortó parte de su bistec y lo puso en su plato.
—Come, que se enfría.
Vanessa sonrió y asintió.
Durante los días siguientes, las reservas del auto eléctrico se dispararon. Las acciones de Grupo León subieron sin parar y la fama de Vanessa creció a pasos agigantados.
En Cartaluz e incluso en todo el país no dejaban de lloverle elogios como una ingeniera brillante. Fue reconocida como la empresaria más joven y la figura más destacada. Numerosos medios de comunicación intentaron conseguir una entrevista, pero ella los rechazó uno por uno.
Al teléfono de Daniel no paraban de entrar llamadas. Tras atender otra llamada más en la que solicitaban una entrevista, tocó a la puerta de la oficina.
—Señorita, ahora hasta los del noticiero de finanzas nos buscaron; quieren hacerle una entrevista.
Ese noticiero pertenecía a la televisora más prestigiosa de Cartaluz. Si Vanessa aparecía aunque fuera una vez, no solo elevaría su reconocimiento público, sino también la imagen de la empresa. Daniel pensó que ella lo tomaría en cuenta ya que casi nadie lograba presentarse en los programas de mayor peso de Cartaluz.
E incluso entre quienes lo conseguían, muy pocos eran tan jóvenes. Aparte de Rafael, la única persona que quedaba era ella.
—Mejor no, no hace falta. —Vanessa levantó la cabeza de entre el montón de documentos.
En esos días, su aura era cada vez más radiante y serena. Aunque se veía joven, irradiaba una seguridad firme y resuelta que inspiraba una confianza sincera. Daniel no esperaba que ella volviera a negarse.
—Señorita, es una buena oportunidad. Serviría para darle más difusión al grupo.
Vanessa sonrió con calma:
—Cuanto más sobresalimos, más nos ponemos en la mira de todos. Ahora hay mucha gente fijándose en Grupo León; no tiene caso llamar tanto la atención.
Sobre todo porque todavía no capturaban a Damián. Conociendo el tipo de persona que era, nadie sabía de lo que sería capaz. Alexis era hijo suyo y de Yolanda; ninguno de los dos se quedaría de brazos cruzados viendo cómo Grupo Firax caía en manos de Rafael.
Por ahora, lo principal era mantener un perfil bajo y actuar con prudencia. A Daniel le pareció razonable.
—Tiene razón, señorita. Les diré que no.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)