Todos exclamaron.
—¿Esa no es... Vanessa?
—Sí, es ella.
—Entonces, ¿Rafael se casó con Vanessa?
No podía ser. ¿No era eso un desastre?
El salón se llenó de murmullos.
Antonio mantuvo una expresión severa, imperturbable. Yolanda miraba incrédula hacia la entrada, donde estaban Rafael y Vanessa, y fue palideciendo poco a poco.
Vanessa observó las reacciones de todos en el salón sin el menor asomo de sorpresa.
—¿Tienes miedo? —Rafael la miró de reojo.
Vanessa giró la cabeza hacia él, encontró esos ojos profundos e inquisitivos y negó con una sonrisa.
—No.
Si lo tuviera, no se habría casado con él en primer lugar. Decidió mantener el matrimonio en secreto para romper formalmente el compromiso con Alexis, para que todos supieran de la relación indebida entre Alexis y Natalia. Ella no tenía nada de qué avergonzarse. ¿Qué había que temer?
Rafael sonrió, satisfecho.
—Déjamelo a mí —dijo con voz firme y segura.
—Está bien. —Vanessa asintió con determinación.
Confiaba en él.
Ante la mirada de todos, Vanessa tomó del brazo a Rafael y caminó con entereza hasta quedar frente a los presentes.
No supo quién rompió el silencio, incapaz de contenerse.
—Rafael, no me digas que te casaste con Vanessa.
—No puede ser Vanessa, ¿no es cierto?
—Yo creo que no, Rafael, di algo.
Yolanda tardó un buen rato en recuperar la voz.
—Debe haber algún malentendido. Tranquilos, todos, dejemos que él nos explique.

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