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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 354

—Vane, ¿ese disco es tan importante? En cuanto pueda, voy a obligarla a que lo entregue, o si no, que se olvide de volver a trabajar en este medio.

Vanessa no terminaba de entender qué pretendía Natalia, así que no entró en detalles con él.

—No te preocupes, tío, puedo resolverlo.

Después le comentó lo de la fiesta de cumpleaños y se fue de la empresa. Tenía que buscar a Natalia y aclarar las cosas. Tantos esfuerzos por hacerle la vida imposible era difícil no sospechar que estuvieran ocultando algo a propósito.

Arrancó el auto y al mismo tiempo llamó a Natalia.

—¿Hasta que por fin me buscas? —Natalia contestó con una risa maliciosa.

Era obvio que ya esperaba su llamada.

—Dame los discos.

Vanessa fue directo al grano, sin perder el tiempo con ella.

—Natalia, no me importa qué estés tramando, entrégamelos.

Ella soltó un par de risitas satisfechas.

—No sé de qué me hablas.

Vanessa se expresó con absoluta mordacidad:

—Creo que al público le encantaría ver un romance prohibido de la alta sociedad, y en alta definición, sin censura.

Del otro lado estalló la furia:

—¡Vanessa, eres una descarada!

—Aprendí de ti —respondió Vanessa con indiferencia.

—Bien, si quieres los discos, ven al Club Cúspide a buscarme.

Natalia lo dijo entre dientes y colgó.

***

Rafael estaba en el Club Cúspide, donde había citado a Leonardo y a Sergio para avisarles sobre la fiesta de cumpleaños.

Leonardo fue el que reaccionó con más entusiasmo.

—¡Muy bien, Rafael! Por fin vas a hacerlo público.

Sergio sonrió con elegancia.

—Felicidades, por fin se te cumplió.

—Rafa, ¿ya se te olvidó todo lo que me prometiste? —replicó Camila con toda la convicción del mundo—. Si no me lo aclaras, voy a buscar a Vanessa. ¡Voy a hacer que sepa que ella es la otra!

Leonardo y Sergio cambiaron de expresión.

El semblante de Rafael se volvió severo; toda su presencia se volvió cortante y amenazante.

—Atrévete.

—Bien, pues me atrevo. —Camila le sostuvo la mirada sin un ápice de temor y dijo con odio—: Yo también quiero ver si ella resiste enterarse de la verdad.

Dicho eso, dio media vuelta y salió del privado.

—Rafael... —Leonardo lo miró con preocupación. Esto no podía salirse de control.

Hasta Sergio, siempre tan templado, se alteró visiblemente.

Rafael apretó la mandíbula. Su mirada se volvió despiadada, y su expresión se tornó sombría como el cielo antes de la tormenta.

***

Al mismo tiempo, Vanessa llegó al Club Cúspide. Salió del elevador y caminó hacia los privados.

Ella avanzaba por un extremo del pasillo, mientras Camila salía por el otro.

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