Capítulo 404
Tras decir aquello, Vanessa dio media vuelta y se fue sin dirigirle una palabra más.
Sebastián se quedó parado en el mismo sitio, abatido, mirando la dirección por la que ella se había ido. Su mirada se fue tornando feroz y rencorosa.
Después, Vanessa volvió a la oficina y pasó todo el día revisando documentos. En esos días se había puesto al corriente de muchos proyectos de cooperación del grupo.
Lo más urgente era resolver lo que Federico había mencionado: la huelga en la fábrica de autopartes y la de los trabajadores de la obra.
Agachó la cabeza con cansancio.
En ese momento, Daniel empujó la puerta y entró a toda prisa.
-Señorita, hay un problema. Los trabajadores están haciendo un escándalo en la obra de construcción. Además, convocaron a varios reporteros. Un grupo de trabajadores se juntó en la azotea y dice que se van a lanzar al vacío.
Vanessa cambió de expresión y se levantó para salir.
-Vamos a la obra.
Daniel, preocupado, salió con ella tratando de disuadirla.
-Mejor no vaya usted, es muy peligroso. Que vaya el señor Serrano.
Vanessa sabía que Federico estaba ocupado y dijo con seriedad:
-No discutas, apúrate.
Llegaron a la obra con la mayor rapidez posible.
La zona estaba acordonada. En el lugar había varios reporteros de los medios y agentes de la policía. En la azotea, un grupo de trabajadores sostenía una enorme pancarta con letreros que decían "Grupo León sin escrúpulos", "Estafa al sudor de los trabajadores" y consignas por el estilo. Un obrero tomaba un megáfono y denunciaba a gritos las injusticias del Grupo León.
Los medios transmitían en vivo desde el lugar.
Apenas vieron a Vanessa, la rodearon con sus
micrófonos.
-Señorita León, se dice que su empresa explota a los trabajadores. ¿Es cierto eso?
-¿El Grupo León llegó hasta donde está explotando a sus trabajadores? ¿Es esa su manera habitual de operar?
-¿Es verdad que el Grupo León va a quebrar? Dicen que el señor Roberto está en el hospital y pronto va a fallecer...
Las preguntas le caían como un torrente implacable.
Si no manejaba bien esa situación, no solo se afectaría la reputación del grupo, sino que también perdería el control de la directiva.
Vanessa no se detuvo a contestarles. Se abrió paso a la fuerza entre la gente y caminó con paso firme hasta el jefe de la policía.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)