Capítulo 433
El que se acercaba era Alexis.
Tenía las mejillas y las cuencas de los ojos hundidas, había perdido el aire atractivo y desenvuelto de antes y se veía más demacrado.
Su figura, ahora más delgada, avanzaba con pasos rápidos hacia ellos.
-Señorita, váyase.
Daniel, siempre alerta, se puso delante de Vanessa de un salto para protegerla.
Vanessa lo miró, sorprendida. Después de varios incidentes, se daba cuenta de que era un buen hombre.
En un instante, Alexis ya estaba frente a ellos.
Daniel lo increpó:
-Alexis, ¿qué quieres? No vayas a hacer una locura.
Él le lanzó una mirada despectiva, le puso una mano en la cara y lo apartó, con los ojos clavados en Vanessa.
-Vanessa...
Se veía derrotado, su cara estaba llena de arrepentimiento.
-Perdóname.
Daniel se quedó pasmado.
¿En serio solo quería disculparse? Hacía un momento, por la manera en que se acercó, daba bastante miedo.
Vanessa no se inmutó, no dijo una palabra; lo esquivó y se dispuso a irse.
Alexis se arrodilló.
-¡Soy un desgraciado, me equivoqué!
Daniel abrió los ojos, aterrado.
¿¡Qué!? El arrogante Alexis, ¡arrodillándose en público!
Aunque a esa hora no había mucha gente en el residencial, que se arrodillara no podía menos que dejarlo atónito.
Y no era el único.
Al escuchar el ruido, Vanessa se detuvo y miró
hacia atrás. Al ver a Alexis de rodillas y visiblemente arrepentido, una pizca de sorpresa cruzó su mirada por un instante.
-Todavía no me he muerto.
Apartó la vista, con un obvio disgusto.
Alexis, sin prestarle atención a su actitud, empezó a confesarse por su cuenta.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)