Capítulo 446
Terminó de hablar y le acercó los documentos.
Vanessa los revisó sin hallar problemas y firmó con soltura. Solo al entregárselos levantó la cabeza.
—Ustedes siempre dicen que los negocios son como una guerra, ¿no? Yo no tengo tiempo para compadecer a nadie.
Federico apenas sonrió y no dijo nada.
Poco después de que se fue, llamó a Daniel para darle instrucciones.
—Averigua por qué el Grupo Aufer aceptó colaborar con nosotros.
Hizo una pausa.
—Y también quién está detrás del golpe a Industrias Luminar.
Daniel asintió.
—Entendido, señorita.
Ya se disponía a colgar cuando recordó algo.
—Por cierto, señorita, va a tomar algo de tiempo investigar a fondo el caso de colaboración de hace cinco años. La filial de Firax se ocultó tan bien en aquel entonces que es casi imposible encontrar rastros.
Mientras más difícil, más se evidenciaba que había algo turbio.
—Lo sé. Investiga con cuidado, que no se den cuenta.
Vanessa ya tenía todo eso asumido desde hacía tiempo.
Durante el descanso del mediodía, Vanessa fue a buscar a Leandro al departamento de ingeniería.
Conocía de sobra que él, cuando trabajaba, resolvía el hambre con lo primero que encontraba. Tal como imaginaba, al asomarse a su oficina, lo vio sentado con un sándwich en la mano.
—Te matas trabajando. Tengo miedo de que se corra el rumor y después la gente diga que te maltrato. —Entró y lo miró con resignación.
Al escucharla, recién levantó la cabeza y se rio.
—No es para tanto. Estando solo, se come cualquier cosa y ya.
Vanessa señaló la puerta con el mentón
—¿Todavía no socializas con ellos?
Conocía bien el carácter de Leandro: no era de los que hacen amistades con facilidad.
Vanessa se rio con suavidad, entornando los ojos con dulzura. Siempre tenía ese aire juvenil y la piel sonrosada; cada uno de sus gestos desbordaba el encanto de una muchacha. Solo frente a él se permitía estar tan relajada.
Leandro, al ver su sonrisa, comentó con sentimiento:
—Ves, cuando sonríes te ves aún más guaра.
Ya estaba acostumbrada a que él la elogiara así.
De pronto, Leandro notó una mancha de aceite en la comisura de su boca.
—Mírate, ya eres una mujer y sigues igual que cuando eras niña.
Tomó una servilleta y se acercó para limpiarla con cuidado.
Vanessa se quedó un instante quieta y luego sonrió con algo de vergüenza, sin apartarse.
—Está bien, otra vez me agarraste desprevenida. Gracias.
—Conmigo no te pongas así. Ahora que tu abuelo no está, es mi responsabilidad cuidarte —le dijo sin dejar de limpiar sus labios con movimientos suaves.
Esa escena, a ojos de un extraño, resultaba de una cercanía ambigua y llamativa. Tanto, que al sujeto que los observaba desde afuera, le parecía insoportable de ver.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....