Capítulo 469
La puerta del baño se abrió; Rafael entró corriendo y, al verla en ese estado, se acercó deprisa, se arrodilló frente a ella y la abrazó con fuerza... Vanessa parecía alguien a punto de ahogarse a quien acababan de sacar del agua; se aferró a las manos de Rafael y, entre sollozos, dijo:
-Rafael, me duele mucho... Yo... yo extraño mucho a mi mamá. Rafael, me voy a morir...
Vanessa lloraba cada vez más desesperada, con la voz quebrada por el llanto, como una niña abandonada.
-Llora, llora todo lo que necesites, así te vas a sentir mejor.
Rafael bajó la cabeza y le besó el cabello; sentía el pecho oprimido por el dolor y hubiera querido cargar él mismo con todo ese sufrimiento.
Vanessa parecía no encontrar consuelo y lloró largo rato. Igual que aquella vez, cuando lo abrazó y le dijo que ella había causado la muerte de su madre.
Desde aquel día, esa escena quedó grabada a
fuego en su pecho, y le provocaba ternura y preocupación a la vez. Solo que nunca imaginó lo que vendría. Camila usaría eso para amenazarlo... Pasó mucho rato hasta que Vanessa terminó de desahogarse y por fin contuvo las lágrimas.
Con los ojos enrojecidos e hinchados, se soltó del abrazo y lo miró con calma:
-Ya estoy bien.
-¿En serio?
Rafael no se quedaba tranquilo y le escrutaba la cara. Seguía arrodillado frente a ella, en la misma posición, y llevaba así un buen rato.
Vanessa se sorbió la nariz y asintió.
-Sal un momento, voy a darme una ducha.
Su rostro seguía cubierto de tristeza, pero al menos en su mirada había vuelto a aparecer una chispa, ya no se veía tan derrumbada como antes.
-Pórtate bien, ya no llores, te espero afuera.
Rafael levantó la mano y le acarició la cabeza, con un gesto consentidor y dolido a la vez.
Vanessa lo miró a la cara. Una calidez inesperada la invadió; respondió con un murmullo afirmativo y se mordió el labio con amargura.
-Ya no voy a llorar.
-Voy yo por la secadora.
-Dime dónde está y yo voy. -Rafael seguía hablando con calidez, y su mirada transmitía ternura y mucho dolor.
Vanessa no quiso discutir.
-Está en el baño.
Rafael se movió rápido y, en cuanto la trajo, empezó a secarle el cabello. Era la primera vez que volvía a secarle el cabello desde el fracaso de la fiesta de presentación. Aunque no había pasado ni un mes, ella sentía que había pasado muchísimo tiempo.
Mientras sentía cómo las yemas de sus dedos se deslizaban entre los mechones, Vanessa, sentada con la espalda muy recta, se sintió envuelta en una calidez reconfortante; el sonido de la secadora le zumbaba al oído, y aun así percibía con nitidez el aroma a cedro que él desprendía.
Sereno y tranquilizador.
-Gracias.
Cuando el cabello quedó seco, Rafael apagó la secadora. Vanessa alzó la cara para mirarlo; su rostro, ya de por sí blanco y diáfano, se veía ahora demacrado por el cansancio.
-Ya estoy bien. Vete a casa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....