Capítulo 491
-¿Qué pretendes?
Vanessa lo miró con expresión fría, sin poder ocultar la ira en sus ojos. En su recuerdo, Rodrigo siempre había sido peligroso; una amenaza como la que acababa de lanzar, dicha así, de frente, le dejaba claro a Vanessa que era capaz de cumplirla.
Nadie más entró al ascensor, y las puertas se cerraron solas. La figura corpulenta y alta de Rodrigo se alzaba como una montaña imponente, mirándola desde arriba con desprecio.
-La señorita León debería saber mejor que nadie lo que pasó anoche.
-Ella se lo buscó; nadie tiene la culpa más que ella. Aunque quieras desquitarte por ella, no deberías involucrar a personas inocentes.
Vanessa lo fulminó con la mirada. Rodrigo curvó los labios.
-En la familia Zárate solemos actuar con mano dura. La señorita León no debería ignorarlo.
Vanessa apretó la mandíbula.
-Ya veo. Todos son igual de descarados.
Frente a un Rodrigo arrollador y cortante, no se inmutó. Con la mirada firme, le advirtió:
-Señor Zárate, si a mi amiga le pasa algo, lo haré pagar aunque tenga que poner en riesgo a toda la familia León.
Su figura era delgada y menuda, pero plantada frente a Rodrigo no se veía pequeña para nada.
Al contrario, irradiaba una fiereza y una dignidad que no se podían subestimar. En los ojos negros de Rodrigo asomó un destello de diversión, y rio con desprecio.
-Qué interesante. Quiero ver si más adelante sigues teniendo ganas de reír.
-Ya veremos.
Vanessa le lanzó una mirada fría y, sin ganas de seguir gastando palabras, se dio la vuelta y entró al ascensor. Rodrigo entrecerró los ojos, con un aire cada vez más insondable. Al bajar, Vanessa seguía intranquila. Llamó a Daniel y le ordenó asignarle varios guardaespaldas a Bianca.
Daba igual si lo que acababa de decir Rodrigo era
verdad o no. No podía soportar el dolor de perder a nadie más. Daniel no entendió bien el porqué, pero obedeció sin chistar. Después, con tono grave, dijo:
-Señorita, varios de nuestros proyectos fueron suspendidos. Es algo bastante inusual.
Era como si alguien los estuviera atacando a propósito, moviendo los hilos desde atrás. En ese momento Vanessa caminaba hacia el otro edificio de hospitalización. Al escucharlo, se quedó atónita.
A Aurelio no le gustó ocultárselo y prefirió decirle la verdad.
-Perdóneme, señorita. Usted había ordenado antes que no dejáramos pasar al señor Cisneros a ver al patrón. Yo... no pude cumplir su orden.
Regáñeme si quiere.
Justamente por eso había puesto guardaespaldas a vigilar ahí, para que ningún extraño se
acercara. Por lo que decía, ¿Rafael estaba adentro? Don Aurelio no recibió la reprimenda que se imaginaba; al contrario, escuchó a Vanessa decir con voz tranquila:
-No pasa nada, retírese.
Don Aurelio se sorprendió.
-Sí, señorita.
Vanessa empujó la puerta y entró a la habitación. Tal como esperaba, vio a Rafael de pie junto a la cama, ligeramente inclinado, dándole un masaje en las piernas al abuelo Roberto, igual que la vez anterior.
Rafael vestía pantalón negro de vestir y camisa blanca, con las mangas dobladas hasta los codos. Aquel hombre de aire distinguido y elegante, pese a su porte, le daba el masaje al abuelo Roberto.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....