Capítulo 548
Rafael alzó la mirada y notó que a Vanessa todavía le quedaba un brillito de aceite en la comisura de los labios.
Sonrió con ternura, sacó una servilleta y se la limpió con cuidado.
-Tan grande y a veces sigues pareciendo una niña.
Su voz ya era de por sí grave y aterciopelada; ahora, con ese tono suave y bajo, resultaba de lo más seductora.
AVanessa se le aceleró el pulso y se quedó mirándolo, aturdida. Era apuesto y con ella siempre se mostraba tierno, cariñoso y complaciente.
Ahora, mientras le limpiaba la boca, se veía tan tierno que rozaba lo absurdo, con toda su atención puesta en ella.
Vanessa apartó la mirada para no verlo. Durante todo el camino de regreso se quedó sentada en el extremo y dejó entre ambos el espacio del asiento del medio. Se veía desganada, sin muchas ganas de hablar.
Rafael la atrajo hacia él con un brazo, la pegó a su cuerpo y le tomó la mano, acariciándole el dorso con el pulgar.
Con ternura. Vanessa sentía que aquella tensión la arrastraba poco a poco. Como él no hizo nada más, Vanessa terminó por dejar que le sostuviera la mano.
Dentro del auto había un silencio en el que casi se oía la respiración del otro. Estaban cerca y, al mismo tiempo, era como si los separara un cristal. A Vanessa no le gustaba esa sensación; se le hacía un suplicio.
Apenas eran cuarenta minutos de trayecto, pero se le hicieron eternos, como un siglo entero.
Por fin llegaron a Residencial Los Álamos.
Vanessa bajó del auto a toda prisa y no dejó que Rafael la acompañara hasta su departamento.
-Ya vete, yo subo sola.
-Te dejo en la puerta y me voy; si no, no me quedo tranquilo. -Rafael fue tajante, con un tono de autoridad.
-Te dije que no hace falta. Vete -respondió Vanessa, fastidiada.
Rafael aún quería decir algo, pero ella se le adelantó de mal humor.
Si así eran las cosas, mejor hacer lo mismo que cinco años atrás y resolver el asunto de un solo golpe.
Al mediodía siguiente, Vanessa fue al departamento de investigación y desarrollo a ver a Leandro.
-Con todo lo que ha pasado últimamente, mientras más te acercas a la verdad, más peligro corres. Ni siquiera se sabe de qué son capaces, así que tienes que tener mucho cuidado.
Frente a él, Vanessa se relajó como pocas veces y sonrió apenas.
-Con que tú cuides bien el proyecto del departamento, yo puedo encargarme tranquila de lo demás. No te preocupes, sé cuidarme.
A estas alturas, ya no había vuelta atrás. No quería seguir viviendo en un mundo de evasivas; prefería tomar la iniciativa. Leandro sabía que ella había cambiado y que sabría manejar la situación, así que no insistió.
Por la tarde, Vanessa acababa de despachar unos documentos. Daniel tocó la puerta, entró y le dijo emocionado:
-Señorita, ya tengo el video en el que Yolanda ataca a doña Juana.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....