Vanessa salió de la sala de monitoreo con los discos en las manos. Junto a ella, el celular del asistente sonó.
—Disculpe, señorita León, debo contestar una llamada.
—Adelante —dijo Vanessa con un asentimiento.
El asistente se apartó con gesto respetuoso y respondió. Al cabo de unos minutos regresó frente a ella con una sonrisa.
—Señorita, el señor Héctor le pregunta si quiere ir a cenar a su casa esta noche. También me pidió que insistiera en que por favor acepte.
Vanessa se quedó pensativa. Echando cuentas, hacía muchos años que no se sentaba a cenar con sus tíos. Reconocía que había sido muy desconsiderada todo este tiempo, pero ahora no podía ir.
—Hazme el favor de decirle a mi tío que en cuanto termine con lo que tengo pendiente, iré sin falta.
El asistente entendió que era un no y se mostró algo incómodo. Vanessa le sonrió y añadió:
—Dile que se quede tranquilo, voy a cumplir mi palabra.
—Entendido, señorita, se lo transmitiré tal cual. —El asistente asintió.
Vanessa abrazó la caja de discos contra el pecho y se fue. El asistente se quedó mirando su silueta alejarse, luego giró hacia el estacionamiento para informarle a Héctor en persona.
Él iba en el asiento trasero de su auto. Tras escuchar el reporte, suspiró con resignación.
—Esta muchacha cambió por completo. No se parece en nada a la de antes.
El asistente agachó la cabeza sin decir nada.
—¡Todo es culpa de ese infeliz de Alexis! —Estalló Héctor de pronto—. ¡Es un desgraciado! Pensé que iba a cuidar bien de Vanessa, y mira cómo terminaron: rompiendo el compromiso. Desde que empezó a estar con él, le cambió el carácter. Se volvió dócil, sumisa... ¿y para qué? ¡Para que le pasaran por encima!
Viéndolo tan alterado, el asistente trató de calmarlo.
—La señorita León se ve serena y centrada. Ya no tiene la vivacidad de antes, es cierto, pero al menos se dio cuenta de la clase de persona que es Alexis. Eso debería tranquilizarlo.
Héctor dejó escapar un largo suspiro.
—Tienes razón, lo pasado ya quedó atrás. Solo espero que no se quede atrapada en ese dolor. Vamos, regresemos a casa.
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