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El Arquitecto De Mi Refugio romance Capítulo 341

Además de la carne de res y los demás ingredientes que a ella le gustaban, también preparó embutidos y vegetales: salchichas, chistorra y chiles rellenos de queso mozzarella.

—A ti te gusta, así que lo preparo. Y de paso como contigo —dijo Rafael. Sus ojos oscuros se iluminaron con una sonrisa tierna.

Vanessa lo observó con incredulidad.

—¿Todo esto lo hiciste tú solo?

—Ya dije que cociné personalmente, ¿cómo voy a dejar que otro meta las manos?

Rafael jaló una silla, la atrajo hacia él y la sentó con suavidad, presionándole los hombros con delicadeza.

—En las redes dicen que un hombre que domina la cocina suma muchos puntos.

Sonrió de lado.

—Voy por las salsas. Ya vamos a empezar.

Se dio la vuelta hacia la cocina y al poco rato regresó con varios tipos de salsas, que fue colocando una por una sobre la mesa. Llevaba un platito para la salsa en la mano y miró a Vanessa.

—¿Cuál quieres?

Vanessa se encontró con sus ojos cálidos.

—La salsa verde, por favor.

—Listo.

Rafael le preparó una porción con movimientos rápidos y seguros, y se la puso enfrente.

—Ahí tienes.

—Gracias.

Vanessa lo observó con atención mientras él se preparaba su salsa con una concentración meticulosa. Bajo sus cejas marcadas, la luz de la lámpara proyectaba sombras que acentuaban sus facciones, como talladas en piedra.

Un hombre que en cualquier otro momento era la imagen misma de la distinción y la autoridad, y sin embargo estaba ahí, dispuesto a cocinar para ella una y otra vez. Vanessa sintió que algo se abría paso dentro de ella y una oleada de sentimientos la invadió con fuerza.

Volvió en sí y se fijó en la parrillita de mesa llena de cortes bañados en adobo rojo. Los miró con preocupación.

—Tú no comes picante, ¿por qué no dejaste un espacio en la parrilla para carne sin adobar?

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