Capítulo 553
Pero no se esperaba que Rafael notara algo raro en ella. Al llegar a la entrada del Residencial Los Álamos, él clavó de pronto su mirada ardiente en ella y preguntó:
-Vanessa, ¿me estás ocultando algo?
Vanessa se quedó paralizada unos segundos; el corazón se le aceleró sin que supiera por qué, pero mantuvo la calma y lo miró tranquila.
-No, nada. ¿A qué te refieres? ¿Por qué me preguntas eso?
Rafael la observó un buen rato con la mirada oscura, frunció el entrecejo, se inclinó y la abrazó. Su respiración le rozó el cuello, cálida y perturbadora, pero él habló con voz suave.
-Vanessa, no hagas nada tú sola. Me da miedo que te pase algo. Si tienes algún problema, búscame y lo hablamos; lo enfrentaremos juntos.
Vanessa se sobresaltó y por instinto se tocó el dije que llevaba al cuello. Creyó que él había adivinado su siguiente paso, así que se zafó y alzó la cabeza para mirarlo.
-¿Qué pasa? Hoy estás raro. ¿Hay algún malentendido?
Rafael sonrió y le acarició la mejilla con el dorso de la mano.
-Nada. Solo te lo recuerdo, no quiero que actúes por impulso.
Vanessa le sostuvo la mirada un rato, observándolo, y solo cuando se aseguró de que en verdad no había descubierto nada pudo tranquilizarse.
Forzó una sonrisa y contuvo la culpa que se le notaba en la mirada.
-¿Crees que soy tan impulsiva? Tranquilo, todavía estoy esperando a que el abuelo Roberto despierte, y aún me falta investigar la verdad sobre la muerte de mi papá.
-Más vale. Anda, ve.
-Sí.


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