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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 557

Capítulo 557

Los tres se quedaron paralizados. Se miraron entre sí, desconcertados.

-¡Vanessa! ¡Estás buscando que te mate!

Cristóbal ya no aguantaba más; la furia le encendía la cara, y parecía dispuesto a tragarse viva a Vanessa. Bernardo, asustado, se apresuró a detenerlo.

-No te precipites. Si lo que dice esta perra es verdad, aunque no la matemos, todos vamos a caer con ella. Solo nos está asustando. ¿Puede adivinar el futuro y saber que la íbamos a matar?

No le creas; apúrate y acaba con ella. ¡Mátala!

Yolanda entrecerró los ojos, analizando si lo que decía Vanessa era cierto o no.

En ese momento Vanessa tenía la ropa empapada pegada al cuerpo; temblaba de frío y, aun así, la frente se le perlaba de sudor.

Mientras tanto, afuera de la nave industrial había una hilera de camiones de carga estacionados. Dentro de uno de ellos, la escena era muy distinta.

El interior del camión estaba bien iluminado; varios hombres observaban a Leandro mover los dedos a toda velocidad sobre el teclado.

Entre ellos, un hombre de facciones atractivas, de mirada grave, fijaba la mirada en la pantalla sin decir nada.

Tras teclear una larga cadena de código, en la pantalla apareció la palabra "success" en inglés.

-Listo. Ya cambié la imagen de todas las cámaras de seguridad de la nave.

-Excelente.

Daniel se alegró, le echó un vistazo a Rafael y enseguida apartó la mirada.

En cuanto se llevaron a Vanessa, él rastreó su ubicación por el localizador y organizó a sus hombres para que se infiltraran en la planta de hielo.

Luego, siguiendo las instrucciones de Vanessa, fue a buscar al oficial Tovar para que participara en el plan.

Pero Rafael insistió en venir; no hubo manera de detenerlo, y para que el plan saliera bien Daniel

tuvo que aceptarlo.

En realidad, aunque no hubiera aceptado, tampoco habría podido detener a Rafael. Ya eran las nueve de la noche, la hora en que más usuarios navegan en internet. Daniel le dijo a Leandro:

-Ya puedes iniciar la transmisión.

Leandro asintió y, sin decir más, se conectó con el punto rojo que marcaba la otra computadora.

A toda velocidad, capturó la imagen y la enlazó a la transmisión. En la pantalla apareció una imagen nítida del interior de la nave.

Dicho esto, miró al oficial Tovar.

-Oficial, en cuanto la señorita grite la contraseña, podremos cerrar el operativo.

-Entendido.

Rafael tenía la mirada clavada en la imagen de la computadora y se veía cada vez más sombrío. En eso volvió a oírse la voz iracunda de Cristóbal:

-Digan algo. ¿Se quedaron mudos todos o qué?

Si ustedes no se atreven, ¡lo hago yo!

-No me jodas, en serio no creo que sea capaz de preparar un plan B. Para mí, solo está tratando de asustarnos.

Bernardo volvió a detenerlo.

-¿No viste las noticias? Hasta domina la investigación y el desarrollo tecnológico. ¿Qué le costaría montar algo así?

-Cierto, mejor andarse con cuidado. Esperemos a confirmarlo; todavía estaremos a tiempo de matarla.

En cuanto Yolanda terminó de hablar, los dos lo pensaron un momento y estuvieron de acuerdo.

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