A Rodrigo se le escapó una risa burlona:
—¿A la señorita Yáñez le parece acertada esa frase? ¿Que me gusta y, aun así, mando a alguien a fastidiarla?
Verónica, con expresión indiferente, analizó la situación:
—Si el señor Zárate quiere hacerse el héroe que rescata a la doncella para ganarse su aprobación, tampoco sería extraño.
Rodrigo dejó de sonreír. En medio de la noche, sus ojos oscuros se clavaron en los de Verónica. Se inclinó hacia ella y acercó despacio el rostro. Verónica se quedó inmóvil.
El corazón se le aceleró y lo miró atónita.
Pasó un largo momento...
Rodrigo sonrió y dijo:
—Con esa imaginación, la señorita Yáñez podría ser guionista.
Sin decir más, se apartó y se fue.
Verónica respiró hondo.
Volvió a sentir el aire fresco; la presión asfixiante de momentos antes desapareció. Sin embargo, el corazón empezó a latirle descontrolado.
Vanessa no veía a Rodrigo por ninguna parte y empezó a sospechar. Poco después, Rafael se acercó a ella.
—No te equivocaste; es tal como imaginabas. Alguien manipuló las cámaras de seguridad.
Vanessa le había contado a Rafael momentos antes cómo la mujer del vestido rojo la había atacado.
Sospechaba que algo estaba mal con las cámaras del baño, así que le pidió a Rafael que lo investigara.
El resultado confirmó sus sospechas.
—¿Y entonces?
Vanessa se puso seria.
—Tranquila, todo lo demás va bien.
Rafael le sonrió.
Vanessa se tranquilizó.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....