Entrar Via

El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 584

Capítulo 584

—¡Cállate! Hiciste tremendo desastre y todavía no te arrepientes. Te lo advierto. A la Vanessa de antes quizá podías ofenderla, pero a esta, a menos que consigas que los Zárate te respalden, no hay nada que te salve. Si no, ya puedes irte preparando para pasar el resto de tu vida trabajando para pagar lo que debes.

Aurora apretaba los dientes de rabia. De haberlo sabido, no habría apostado a que Vanessa se quedaría con los brazos cruzados. Subestimó el cariño que se tenían Vanessa y Bianca.

Bianca terminó de almorzar y recibió la llamada de Aurora. Del otro lado, Aurora lloraba y suplicaba, sin escatimar halagos. La idea, en resumen, era que la agencia se haría cargo del asunto de los tacones saboteados que la dejaron lesionada.

Además, le devolverían todos los contratos de trabajo que antes le habían quitado y, encima, le darían un lugar en las grandes pasarelas de fin de año.

Aparte de eso, la agencia le daría un mes más de vacaciones, indemnización por accidente laboral

y demás.

Bianca escuchaba con desconfianza. Aquel cambio de actitud de ciento ochenta grados solo podía significar dos cosas. O querían engañarla para llevarla a las instalaciones, o había pasado algo que ella no sabía.

Cuando insistió en saber, Aurora por fin confesó.

Luego le suplicó:

—Bianca, antes este asunto no dependía de mí.

Por favor, intercede ante la señorita León, no le compliques las cosas a la agencia. Danos una oportunidad, ¿sí?

Bianca se quedó pasmada, con sentimientos encontrados.

—¿Y Claudia? ¿Qué van a hacer con ella?

—La agencia decidió rescindir su contrato y obligarla a disculparse contigo y a compensarte.

¿Te parece bien?

A Bianca las lágrimas le caían sin parar. Lloraba con tanta fuerza que ni siquiera podía hablar; apenas alcanzó a soltar un "ajá" entrecortado.

A Vanessa se le enrojecieron aún más los ojos, brillantes de lágrimas contenidas. Cerró los ojos con fuerza y contuvo el llanto; colgó y esperó un buen rato a calmarse antes de volverse hacia la cama.

Rafael la miraba con ternura; al verla tan blanca y delicada, curvó los labios para molestarla.

—Acabo de escuchar que le pedías a otra que se te lanzara a los brazos. Quiero saber. ¿Eso quiere decir que estás abriendo un harén?

A Vanessa le dio risa la seriedad con que se lo preguntaba y lo regañó con fingido enfado:

—¿Qué pasa? ¿Hasta de Bianca tienes celos?

El semblante de Rafael se veía bastante mejor que el día anterior. Sus rasgos marcados no mostraban rastro de cansancio; sus ojos se veían más claros y su mirada, más afilada. Pero en ese momento clavó la mirada en Vanessa y, con un tono serio y autoritario, dijo:

—Ya sea con un hombre o con una mujer, solo puedes ser mía. No puedes serme infiel, y mucho menos se te ocurra salir del clóset.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)