Capítulo 614
Rafael habló con dureza:
—Si no estuviera aquí, ¿iba a dejar que un don nadie como tú maltratara a mi esposa?
El director Mendoza abrió los ojos como platos.
¿Qué esposa? Los demás quedaron atónitos.
Édgar, temiendo que revelara la relación entre ellos, se acercó y lo increpó furioso:
—Estás delicado de salud, ¿por qué no te quedas tranquilo en el hospital? ¿Qué viniste a hacer aquí?
—Para disfrutar del espectáculo.
Rafael miró a Édgar con una sonrisa ambigua y arqueó una ceja; sus palabras escondían un doble sentido.
Sabía que Édgar, aprovechando esos días en que Rafael estuvo internado, había metido a varios de sus hombres en la cúpula directiva. A quienes Rafael tenía en alta estima, en cambio, los dejaban de lado o los trasladaban con cualquier pretexto.
La intención era obvia. Buscaban quitarle poder
a su cargo de director ejecutivo de la sede y destituirlo. Esta licitación de terrenos era apenas el comienzo de su plan; en cuanto la licitación saliera bien y arrancara el nuevo proyecto, Édgar encontraría la ocasión para sacarlo.
A Édgar le dio un vuelco el corazón. ¿Ya lo sabía?
Vanessa vio llegar a Rafael y la intensidad de su mirada cedió, dando paso a una preocupación que no lograba ocultar.
—¿Por qué no te quedaste descansando en el hospital en lugar de venir aquí? El director Serrano y yo podemos arreglárnoslas.
Rafael levantó la mano y le acarició la cabeza con cariño; sus ojos brillaban con picardía.
—Estar cerca de ti me facilita las cosas; en cuanto anuncien el resultado, te llevo más rápido a celebrar.
Federico observó a Rafael de reojo, como si acabara de entender, y sonrió apenas. Así que era esO.

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