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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 617

Capítulo 617

Rafael apretó su mano y le acarició el dorso con el pulgar, con una ternura que todavía se le notaba en la mirada.

—No todos los días me das tu aprobación.

Parece que de ahora en adelante tendré que seguir portándome bien.

—Más te vale.

Eso decía Vanessa, pero en el fondo estaba segura de que así sería.

Cuando se metió en aquel juego para tenderle una trampa a Yolanda, no se lo había dicho porque no quería ponerlo en aprietos.

Ahora, con el asunto de la licitación de terrenos, la decisión que tomó Rafael le confirmó a Vanessa que, por difícil que fuera el problema, él siempre tenía su manera de resolverlo.

Incluso esta vez, aunque Édgar amenazaba con romper la sociedad con Grupo León, el poder de decisión estaba en última instancia en manos de Rafael, y de ningún modo iba a dejar que los planes de Édgar se cumplieran.

Vanessa no volvió del hospital a casa sino hasta las diez de la noche; esos días iba y venía entre la empresa y el hospital, así que decir que no estaba cansada sería mentira.

Al llegar a casa, todavía tenía que seguir con el trabajo. Se acostaba a la una o las dos de la madrugada y al amanecer ya estaba en pie para ir a la empresa. La reunión de la mañana la dirigió Federico, y a Vanessa le parecía que llevaba muy bien muchos de los proyectos que tenía entre manos.

Sobre todo, el proyecto de departamentos para solteros que pensaban impulsar en el futuro encajaba muy bien con la tendencia del momento.

El terreno número cinco era muy adecuado para construir allí.

El plan que Federico elaboró durante toda la noche consistía en convertir el terreno cuatro en zona escolar y el cinco en departamentos para solteros, para atraer hacia allí todo el flujo de gente.

La idea coincidió con la de Vanessa y obtuvo la aprobación de la junta en la reunión. Cuando terminó la reunión, él la detuvo.

—Señorita, ¿podemos hablar?

Vanessa lo recibió con la mirada serena y despejada.

—Vamos a mi oficina.

Volvieron a la oficina, uno detrás del otro, y la asistente entró tras ellos a preguntarles qué querían tomar.

—Café, gracias.

—Lo mismo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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