Capítulo 628
Édgar, furioso hasta el límite, los reprendió a gritos: —Veo que ustedes dos están locos. Uno tras otro, todos salen a defender a Vanessa. No olviden cómo terminó su madre encerrada. Si todavía quieres entrar a la sede, ¡más te vale cerrar la boca!
Sabía que Yolanda se había equivocado, pero todo lo que hizo fue por el bien de Firax, para asegurar el futuro de Alexis.
Habían pasado tantos años desde aquello y Vanessa insistía en plantarle cara a Firax. Con Firax en juego, ¿cómo iba él a quedarse de brazos cruzados mientras ella armaba semejante revuelo? Además, en los negocios solo cuentan los intereses; ahí no había lugar para sentimientos.
Alexis quiso interceder por Vanessa, pero se quedó sin palabras. Su madre se había equivocado, sí, pero todo lo que hizo fue por él.
Cuando lo tuviera todo, ya compensaría a Vanessa. Para entonces, la trataría bien.
Vanessa llegó a la delegación con el abogadо para ponerse al tanto del caso, que coincidía más o menos con lo que les habían informado antes de llegar.
Alguien había denunciado a su tío Héctor por soborno, evasión de impuestos y malversación de fondos. Si esos cargos se comprobaban, lo condenarían a por lo menos diez años de cárcel.
Tras mucho negociar, el licenciado Domínguez por fin logró sacar a Héctor bajo fianza.
Una vez terminados los trámites, Vanessa salió de la delegación tomada del brazo de su tío, y de pronto una multitud de reporteros se les vino encima.
—Señorita León, se dice que Héctor Navarro es su tío, pero él se valió de su posición para evadir impuestos y malversar fondos, e incluso sobornó descaradamente a funcionarios públicos, ¿no es así?
—El Grupo León acaba de ganar la licitación de unos terrenos que el gobierno marcó como prioritarios. ¿No será que el Grupo León sacó ventaja y se quedó con dos lotes clave precisamente porque su tío ayudó mediante sobornos?
Héctor estalló: —¡Son estupideces! Todo el mundo ha visto el talento de Vanessa. No anden inventando rumores ni buscando problemas, o no me quedaré de brazos cruzados.
A los reporteros les encantaba verlos perder los estribos; así conseguían material jugoso para la nota. Le tendían trampas para hacerlo caer.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)