Cuanto más discutían en internet, más se enredaba todo. La sección de comentarios ya era un caos. Incluso Alexis terminó involucrado y el escándalo se convirtió en un enredo amoroso entre cinco personas.
Vanessa se cansó de leer aquellas teorías absurdas y no pensaba permitir que esos rumores de romance dañaran la imagen de la empresa.
—Quiten el tema de las tendencias.
—Sí.
Rafael también vio las tendencias. Durante todas las reuniones de la mañana, estuvo de pésimo humor. Ricardo pasó la mañana entera con los nervios de punta. Los altos directivos tampoco se salvaron. Rafael los reprendió sin piedad y rechazó todos los proyectos que le presentaron.
—¡¿Qué maldita basura hicieron?! ¡Háganlo de nuevo!
Rafael arrojó un documento al suelo. El directivo sudaba a chorros. Se apresuró a recogerlo y salió. Ya era el decimoctavo en recibir una reprimenda.
Ricardo miró con compasión al gerente del departamento de proyectos. Mientras el escándalo siguiera entre las tendencias, nadie en la empresa tendría un momento de paz.
—¡Ricardo!
La voz fría de Rafael resonó desde el despacho. Ricardo enderezó la espalda. Armándose de valor, avanzó unos pasos, abrió la puerta y entró.
—¿Cómo va la investigación que te encargué?
Ricardo miró de un lado a otro, nervioso. ¿Qué investigación? Todos los días investigaba un sinfín de asuntos. ¿A cuál se refería el jefe?
Sin embargo, no se atrevió a preguntar.
—¿Te quedaste sordo? ¿Qué está haciendo Damián? ¿Qué planea con Rodrigo? ¿Damián y Rodrigo ya llegaron a un acuerdo con Sunita, de Taresia? ¿Investigaste todo eso?
Rafael lo fulminó con la mirada. Su expresión era tan fría que un escalofrío recorrió la espalda de Ricardo. Sin más remedio, respondió:
—Seguimos investigando, pero ya averiguamos quiénes visitaron a Marta Lugo antes de su muerte.
Ricardo dejó el informe sobre el escritorio. Rafael lo revisó, señaló un dato y dijo:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)