Vanessa todavía recordaba que había aceptado reunirse con Emilio.
Sin embargo, como Rafael fue “hospitalizado”, no acudió a la cita al día siguiente.
Lo que no esperaba era que Emilio y Alexis fueran a buscarla juntos. Al verlos acercarse, los guardaespaldas se prepararon para impedirles el paso, pero Vanessa los detuvo. Solo eran ellos dos, así que no podrían hacer gran cosa.
—Si se trata de saldar la deuda que tengo contigo por haberme salvado la vida hace diez años, creo que lo más directo sería darte una compensación, ¿no?
Vanessa se mostró distante y los observó con mirada penetrante.
—Dime cuánto quieres. Te haré una transferencia y quedaremos a mano.
Emilio se puso furioso.
—¿A quién pretendes humillar? ¡Eres la heredera del Grupo León! ¿Piensas deshacerte de mí con dinero?
Emilio parecía un tipo rebelde y sin la menor educación. Tenía una actitud pésima y se comportaba con altivez, como si estuviera por encima de los demás. Vanessa le pidió a Daniel que investigara a Emilio. Su familia tenía algo de dinero, pero no tanto como para que pudiera despreciarlo de esa manera.
Y había algo más.
Vanessa recordaba que la persona que la había salvado había sido muy amable. Cuando ella estaba sumida en la tristeza, la reconfortó.
Fue como un rayo de sol en invierno y le devolvió la esperanza de vivir. Por más que lo intentara, Vanessa no podía relacionar a alguien así con Emilio.
—Si no quieres el dinero, lo consideraré una buena acción de tu parte.
Vanessa dio media vuelta para irse. Alexis no esperaba que fuera tan tajante y se apresuró a llamarla.
—Vanessa, espera.
Por fin iban a abordar el verdadero motivo de su visita.

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