Capítulo 517
Camila se quedó atónita. En ese momento, Rodrigo ya había salido de la habitación y habló desde la puerta.
-Vigílenla bien. No la dejen hacer alguna locura.
Camila respiraba agitadamente de furia.
Golpeaba la cama con las dos manos como una desquiciada, como si no sintiera dolor alguno.
¡Odiaba a Vanessa con toda su alma! ¡Ella pudo haberlo tenido todo, y ahora esa otra se lo arruinó!
***
Mientras tanto, la Vanessa que supuestamente le arruinó todo a Camila terminaba de dejar a Bianca en casa.
Como sabía que Bianca salía ese día del hospital, desde temprano contrató a una enfermera particular y a una señora del servicio para que se ocuparan de sus cuidados y de la cocina.
Bianca estaba sentada en la silla de ruedas,
tratando de no cargar el pie lastimado, pero al ver que Vanessa ya se iba, apretó la mandíbula y se apoyó en los brazos de la silla para levantarse.
-¿Por qué te paras? Ten cuidado.
Vanessa cruzó la sala rápidamente y la sostuvo para que no se cayera. Bianca mantenía el otro pie ligeramente en alto, sin tocar el suelo. Le sonrió a Vanessa.
-Solo estoy lastimada, no inválida.
Abrió los brazos.
-Sé que ya te tienes que ir. Estos días estuviste tan ocupada y aun así fuiste al hospital a acompañarme. Eres lo máximo. No tengo cómo pagártelo, así que ven, un abrazo.
AVanessa se le escapó la risa. Además, a Bianca le salió en rima. Enseguida dio un paso adelante, abrazó a Bianca y le dio dos palmaditas en la espalda.
-Hiciste bien en salir del hospital. Descansa en casa, y apenas tenga un rato vengo a verte. Pide lo que se te antoje de comer, la señora te lo prepara. Y cualquier cosa, me marcas.

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