Los reproches de Yolanda eran como dagas envenenadas. Hacía mucho que Rafael se había acostumbrado a ellos; ya era inmune.
—¿Llamas ser grato a que le allane el camino al hijo que tuviste con otro hombre?
Las palabras afiladas de Rafael dejaron atónita a Yolanda. Sin embargo, no tardó en recurrir a los argumentos que ya tenía preparados.
—Yo te di la vida; me debes todo y tienes que hacerme caso. Cuida bien a tu hermano. Aunque no sean del mismo padre, a los dos los parí yo. Además, tú tienes a Grupo Firax, ¿y él? ¿Él qué tiene?
Sabía muy bien cómo culpar a otros. Rafael permaneció indiferente, aunque su mirada se endureció.
—Él al menos tiene padres. En cambio a mí, mis propios padres me obligan a entregarlo todo, ¿no es así?
A Yolanda le cambió el semblante. Por muy débil que estuviera, no lograba ocultar el reproche en su mirada.
—¿Sabes lo que estás diciendo? Como madre, solo espero que trates mejor a tu hermano, ¿ni eso estás dispuesto a hacer? ¡Entiende que todo lo que tienes ahora es algo que él jamás podrá alcanzar, por más que lo desee!
Con los ojos enrojecidos, Rafael llegó al límite de su paciencia.
—Yo no te pedí que fueras infiel, ni que me maltrataras para convertirme en el heredero. Hiciste todas esas porquerías, te descubrieron, ¿y ahora pretendes que me haga responsable de tus errores? Yolanda, ojalá nunca me hubieras tenido.
Cada palabra de Rafael sonaba implacable y desesperanzada. Su figura alta se recortaba bajo la luz. Una sombra cubría sus facciones marcadas e implacables.
—Tú...
Afectada por sus palabras, Yolanda comenzó a toser, con una mueca de dolor.
Al terminar de toser, sacó la mano de entre las sábanas. Al ver la palma cubierta de sangre fresca, palideció de miedo.
Rafael se quedó perplejo por un instante. Abrió la puerta y les indicó a los policías que llamaran a un médico. Yolanda, sin embargo, no prestó atención a su estado y gritó angustiada:
—¡Rafael, como tu madre, te pido que ayudes a tu hermano! Te lo suplico... No me queda mucho tiempo de vida.
De espaldas a ella, Rafael ni siquiera volteó.
—Cumple tu condena y no te metas en lo que no te corresponde.
—¡Rafael!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....