Entrar Via

El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 974

Sergio se acomodó al volante. De pronto, alguien golpeó la ventanilla. Afuera estaba Andrea.

—¿Qué pasa? —Sergio bajó el cristal y la miró con frialdad.

Una ráfaga helada soplaba afuera. Andrea se frotó los brazos:

—Sergio, mandé mi auto al taller. ¿Podrías llevarme?

—¿Los Estrada no tienen chofer?

Andrea se desconcertó.

Desde que estalló aquel escándalo, el trato de Sergio hacia ella se volvió mucho más frío.

—A esta hora me da pena molestar a mi familia. Si se te complica, entonces... tal vez debería pedir un taxi.

Andrea bajó la mirada con aire dulce y recatado. Conocía bien a Sergio; aunque parecía distante, por dentro era un hombre bondadoso, todo un caballero. Sabía que jamás la dejaría regresar sola.

—Entonces pide un taxi.

Sergio apartó la vista y apretó los labios. Andrea abrió los ojos.

¿Cómo era posible que no cayera en la trampa?

—Sergio...

Sergio pisó el acelerador y se fue. La expresión dulce y atractiva de Andrea se transformó en una mueca hosca. Fastidiada, llamó a Mauricio:

—Ven por mí, idiota.

Mauricio cantaba en un club privado; la música y el ruido retumbaban en la sala. Al ver la llamada, salió de prisa al pasillo para contestar:

—¿Qué dijiste?

Al escuchar el alboroto del otro lado, Andrea se enfureció todavía más.

—Te dije que vinieras por mí al hospital, idiota. ¡No haces más que estar de fiesta con esa gentuza!

—Está bien. Espérame, voy para allá.

Mauricio colgó y fue a toda prisa a recoger a Andrea. Cuando Andrea subió al auto, percibió en Mauricio un leve olor a alcohol y se molestó:

—¡Estás manejando después de beber! Parece que no valoras tu vida.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)