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El Baile de Despedida del Cisne Cojo romance Capítulo 478

A Elvira casi le da un infarto al ver que Noel estaba mandando un mensaje. Se apresuró a quitarle el celular y canceló el envío de inmediato.

La cara de Noel se ensombreció al verla hacer eso.

—¿Elvira, sabes quién te contrató? ¿Quién te paga el sueldo? —le reclamó en ese mismo instante—. Estefanía Navas no te dice nada porque es una buena persona, pero si de verdad estás de su lado, deberías cortar toda relación con ese hombre. ¿O acaso no sabes todo el daño que le hizo a Estefanía?

Elvira se sonrojó hasta las orejas.

—Yo… ya lo sé. No lo había borrado por el asunto del cambio de escuela de mi hijo.

—Aunque no hubieras borrado su WhatsApp por lo de la escuela, ¿de verdad era necesario guardar las conversaciones? Vi mensajes de hace cinco años.

Elvira bajó la cabeza.

—No es que los guardara a propósito, se pasaron solos cuando cambié de celular.

—Pues bórralos ahora. Bórralo todo, las conversaciones y el contacto. No quiero que quede nada —dijo Noel antes de subir las escaleras.

Elvira suspiró, con el celular en la mano, y le escribió un último mensaje a Benicio Téllez: «Disculpe, señor, el mensaje de hace un momento no lo envié yo. Espero que no lo haya visto».

La verdad era que, para cuando Elvira lo borró, Benicio ya lo había leído. Sabía perfectamente quién lo había enviado, pero no pensaba responder.

Es normal sentir un fuerte deseo de posesión por la persona que amas. Recordó cómo, antes de divorciarse de Estefanía, detestaba a Noel, sintiendo que codiciaba lo que era suyo.

Si el amor no fuera egoísta, entonces no sería amor.

Ahora que lo pensaba, él se volvía loco de celos por el más mínimo contacto entre Estefanía y Noel, pero jamás le había importado que Cristina Luján se viera con otros hombres.

En realidad, ¿qué puede no entender un hombre de casi treinta años sobre los sentimientos o las vueltas que da la vida? El problema es que uno se ciega cuando está en medio del torbellino, y solo ve con claridad cuando ya está fuera. Para entonces, ya es demasiado tarde.

Benicio entendió al instante que Noel debía haberle dicho algo.

[Está bien, no pasa nada. Bórrame. De todos modos, dentro de poco me iré a Inglaterra] —respondió él.

Elvira tecleó rápidamente una última frase: «Señor, soy mujer y entiendo mejor que nadie el dolor de la señora, por eso llegué a odiarlo. Pero usted ayudó mucho a Alba, y ese favor no lo olvido. Gracias por eso».

[En realidad no tienes que agradecérmelo. Soy una persona muy fría. Fue Estefanía quien quiso ayudarte en su momento. Bórrame ya].

Cuando Elvira vio la frase y quiso enviarle un "OK" más, ya la habían bloqueado.

Aun así, sintió una punzada de tristeza en el corazón al pensar en lo que se habían convertido el señor y Estefanía.

***

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