En ese momento, la mano de Noel que la sujetaba se sintió como un grillete.
—Noel, ¿crees que esto tiene algún sentido? ¿Por quién me tomas?
La mirada de Noel se llenó de pánico. Apretó su mano y la sacudió suavemente.
—De verdad, es que te amo demasiado. Tengo miedo…
Estefanía recordó las palabras de Noel de esa mañana: no irse a la cama enojados, resolver los problemas al momento. Así que, intentó mantener la calma y le habló con seriedad.
—Noel, así no podemos seguir. Mi vida no puede girar solo en torno a ti. Necesito tener mis propios amigos, mi carrera, mis compañeros de trabajo. Es imposible que no haya hombres a mi alrededor. Si cada vez que ves a alguien piensas que tengo algo turbio con él, esta vida va a ser insoportable.
La mirada de Noel se ensombreció.
—Lo sé, es mi culpa. Perdóname esta vez. No volverá a pasar.
—Ya has dicho más de una vez que no volverá a pasar —dijo Estefanía, mirándolo fijamente.
—Te lo prometo —dijo Noel, bajando la vista—. Esta vez, de verdad te lo prometo.
—Vamos a comer —dijo Estefanía, sin querer seguir dándole vueltas al asunto.
—Está bien —respondió Noel, apretando su mano—. Amor, de verdad te amo.
Estefanía forzó una sonrisa.
—Lo sé.
Empezar una relación no es fácil.
Ojalá esta fuera la última.
Ojalá todavía hubiera una posibilidad de arreglarlo.
***
Por la tarde, Estefanía fue a la clínica para su rehabilitación.
Cada sesión duraba entre dos y tres horas, y Noel siempre la acompañaba en la sala de terapia.
El personal médico se quedó atónito y empezaron a especular.
Algunos decían que era una lástima, que esa era la mejor panadería y pastelería de la zona porque sus productos eran los que más se parecían al gusto latinoamericano.
Otros suponían que quizás el negocio no iba bien, y otros se preguntaban si se habrían mudado.
En medio de los rumores, llegó la última enfermera del turno de noche. Era la que más pan traía.
—Fui la última, me llevé todo lo que quedaba en la tienda. El dueño ya cerró y se fue —dijo mientras caminaba.
Las enfermeras del turno de día se lamentaron por no haber podido ir.
—Les comparto un poco —dijo la enfermera—. La tienda ya no va a abrir. Escuché a la señora de la tienda de al lado decir que esta mañana alguien fue a hacer un escándalo, le prohibió abrir y le rompió varias cosas.
Al oír esto, el rostro de Noel cambió. Apresuró a Estefanía.
—Amor, vámonos ya, todavía tenemos que ensayar.
—Está bien —respondió Estefanía, actuando como si no hubiera oído nada. Guardó sus cosas, dispuesta a despedirse del doctor Álvarez y programar la cita del día siguiente antes de irse.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Es verdad sale muy caro liberar capitulos...
Muy bonita la novela me encanta pero pueden liberar mas capitulos yo compre capitulos pero liberar mas capitulos sale mas caro...
Muy bonita novela desde principio cada capítulo es un suspenso...