Al final, solo quedaron Noel y Estefanía, que se estaba quitando los adornos del pelo y la cara.
Estefanía pensaba en qué decir, pero Noel habló primero.
Se paró detrás de ella y dijo con un tono lúgubre:
—En realidad, no me quieres.
La mano de Estefanía, que se quitaba un arete, se detuvo un instante antes de continuar.
—Desaparecí y ni siquiera te importó —siguió él a sus espaldas.
Estefanía se quitó el arete, lo dejó sobre la mesa y se giró para mirarlo.
—¿Que no me importas? ¿Quieres revisar tu celular y ver cuántas llamadas perdidas tienes?
Noel bajó la cabeza.
—Solo querías que volviera para bailar.
—Noel, ¿podemos dejar de ser tan infantiles? —le dijo ella seriamente—. No me cabe en la cabeza cómo alguien que ama la danza puede darle la espalda al escenario, ignorar el esfuerzo de tanta gente y ausentarse de una función por un simple capricho, sin dar ninguna explicación. ¿Te das cuenta de lo irresponsable que fue tu comportamiento?
Noel la enfrentó, todavía con aire de víctima.
—No me ausenté. Estuve aquí toda la noche. Esperé toda la tarde afuera. Si me hubieras hecho una sola llamada más, solo una, habría corrido hacia ti. Pero no lo hiciste. Nuestro amor no valía ni una llamada más de tu parte.
Estefanía cerró los ojos, sintiéndose impotente.
—Ayer, en el último ensayo, me di por vencida contigo. Sin ensayar, ¿cómo ibas a poder subir al escenario?
—¿Y tú cómo sabes que no ensayé? ¡Gabriela y yo ensayamos anoche después de que todos se fueron! Estuve preparándome para tu función todo el tiempo. ¡Fuiste tú la que no quiso insistirme un poco más, la que no confió en que estaría a tu lado en el momento más importante!
Esa frase era suficiente para convertir el amor más grande en un resentimiento eterno.
Ella había sacrificado tanto por Benicio, pero durante su matrimonio, nunca le dijo: «Yo, por ti, hice tal o cual cosa…».
Porque el amor no es un chantaje, no es un favor.
Todo lo que hizo por él fue voluntario. ¿Por qué restregarle en la cara un amor que nació de su propia voluntad?
—Noel, recuerdo haberte hecho esa misma pregunta. Y mi respuesta sigue siendo la misma: no puedo cargar con la responsabilidad de tu futuro. Quizás sea mejor que regreses y te conviertas en el heredero que debes ser.
—Tú… —dijo Noel, con una expresión de profundo dolor—. Sé por qué haces esto. Es porque volviste con Benicio, ¿verdad?
***

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Es verdad sale muy caro liberar capitulos...
Muy bonita la novela me encanta pero pueden liberar mas capitulos yo compre capitulos pero liberar mas capitulos sale mas caro...
Muy bonita novela desde principio cada capítulo es un suspenso...