Úrsula, conteniendo la rabia, entró a internet para ver cómo se había desarrollado la situación.
Lo primero que vio fue el comunicado de Noel.
Al leer cada una de sus palabras, las lágrimas comenzaron a caerle a raudales por las mejillas.
¿Por qué era tan necio?
¡Ya habían terminado! ¿Y aun así le juraba lealtad de esa manera? ¿Acaso ella le haría caso? ¿Valía la pena? ¿No le daba vergüenza?
Sus padres, al verla llorar de esa forma, se extrañaron. ¿Qué era lo que había visto?
Se acercaron a mirar su celular y vieron la publicación de Noel, así como la avalancha de ataques, aún más feroces, contra su hija.
El pecho de Esteban subía y bajaba de la furia.
—¡Este mocoso de los Roldán es un caso perdido! ¡Y yo que quería emparentar con ellos! Ni siquiera estamos emparentados y ya se comporta como un malagradecido. ¿Cómo vamos a confiar en él en el futuro?
—¡Solo está confundido por esa mujer! —le replicó Úrsula a su padre entre sollozos.
—Tú… ¡Creo que la que está confundida eres tú! —exclamó Esteban, furioso. Se dirigió a Lorena—. ¡Habla tú con ella!
Lorena tampoco soportaba ver a su hija tan desconsolada.
—Hija, ¿no será que tienes eso que en internet llaman «ceguera de amor»? Ese muchacho Roldán es un ingrato y un desleal, ¿cómo puede merecer tu afecto? ¿Qué es lo que te gusta de él?
Úrsula solo lloraba en silencio.
—¡Y todavía tienes el descaro de llorar! ¿Te das cuenta de lo que estás haciendo? ¡Le estás suplicando a un hombre que te preste atención delante de todo el país! ¿La hija de la familia Gómez, rebajándose a esto? Si quisieras casarte, podrías tener una fila de pretendientes dándole la vuelta a la manzana. ¿Tienes que humillarte así por un hombre? —a Lorena le zumbaban los oídos de la rabia.
—¡No le estoy suplicando! Solo me gusta, ¿qué hay de malo en eso? Y no lo hago de rodillas. Ahora mismo, frente a todo el país, me estoy poniendo a su nivel para decirle que me gusta. ¿Qué tiene de malo? ¿No es esto lo que querían? ¿No esperaban siempre que me casara con él? Ahora que el escándalo es público, ¿les da vergüenza, verdad? ¿Y de nuevo es mi culpa, no? —espetó Úrsula, desahogándose. Acto seguido, tomó el celular y se puso a teclear de nuevo.
—¿Qué más estás escribiendo? ¡No hagas una locura! —Lorena intentó quitarle el celular.
Úrsula la ignoró por completo, corrió a su habitación con el celular en la mano y cerró la puerta con seguro.
Lorena, desesperada y temiendo que dijera alguna otra insensatez, abrió su propio celular y se quedó mirando fijamente la cuenta de Úrsula.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Es verdad sale muy caro liberar capitulos...
Muy bonita la novela me encanta pero pueden liberar mas capitulos yo compre capitulos pero liberar mas capitulos sale mas caro...
Muy bonita novela desde principio cada capítulo es un suspenso...