Pero la abuela no se detuvo con ese golpe; siguió atacando a Marcelo. Marcelo, una vez más, salió gateando despavorido, llorando y suplicando.
Al ver esto, Olivia se olvidó del dolor y huyó despavorida junto con Marcelo.
La abuela, apoyada en el azadón, se paró en la puerta del patio y les gritó a las espaldas de esos dos:
—De hoy en adelante, si ustedes dos animales se atreven a volver a molestar a Fani, yo misma me encargo de quitarle la vida al que traje al mundo.
Estefanía, temiendo que le pasara algo a su abuela, salió corriendo detrás de ella. Al escuchar esas palabras, sintió una corriente cálida en el pecho, tan real incluso dentro del sueño.
Corrió hacia ella y la abrazó por la espalda, pegando su cara en el hombro de la anciana.
—Abuela, ya se fueron.
La abuela se dio la vuelta, soltó el azadón y abrazó a Estefanía con los ojos llenos de lágrimas.
—Fani, no supe educar bien a tu papá, es culpa mía.
Estefanía negó con la cabeza.
—No es cierto, abuela. —No tenía nada que ver con ella; la tía también era hija de la abuela y era una persona excelente.
—Pero no te preocupes —dijo la abuela llorando—, yo te voy a proteger.
Esa frase hizo que Estefanía rompiera en llanto.
Las lágrimas se agolparon en sus ojos, calientes y pesadas, y rodaron por sus mejillas. Todo se sentía tan real, tan nítido.
En ese momento, realmente no podía creer que estuviera soñando.
O tal vez, de verdad había regresado.
Agustín estaba a un lado, mirando a las dos abrazadas sin interrumpirlas. La noche se reflejaba en sus ojos oscuros, donde brillaban pequeños puntos de luz.
Estefanía y la abuela se fueron calmando poco a poco con el abrazo.
La abuela tomó a Estefanía de la mano y, con una sonrisa amable, se dirigió a Agustín.
—Buen muchacho, gracias. No han cenado, ¿verdad? Ahorita mismo les preparo algo de comer.
Si realmente estaba viviendo una segunda oportunidad, la situación en su vida pasada no solo fue igual, sino mucho más siniestra que hoy.
En aquel entonces, ella no sabía que sus padres podían caer tan bajo. La llamaron a cenar y ella fue.
Al llegar, sus padres usaron el mismo discurso que hoy, pero lo peor fue que la encerraron en el mismo cuarto con el oxigenado…
Tuvo que luchar con todas sus fuerzas y romperle una botella en la cabeza al tipo para poder escapar.
En su huida, se encontró con Benicio Téllez en el restaurante.
Benicio le preguntó qué pasaba, por qué estaba tan alterada.
Ella solo dijo que se había topado con gente mala.
Tenía la ropa desgarrada.
El oxigenado, sangrando, la persiguió gritándole todo tipo de insultos y obscenidades.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Es verdad sale muy caro liberar capitulos...
Muy bonita la novela me encanta pero pueden liberar mas capitulos yo compre capitulos pero liberar mas capitulos sale mas caro...
Muy bonita novela desde principio cada capítulo es un suspenso...