Al salir del templo, aprovecharon para subir la montaña.
Estefanía y Delfina caminaban del brazo, aprovechando para contarse sus secretos.
Delfina dijo:
—Al rato pensamos ir a cenar al restaurante de Benicio, ¿vienes?
—Claro. —No había razón para no ir.
Pero Delfina se sorprendió.
—¿Aceptaste tan rápido?
¿Había algo raro en eso?
—Antes, por más que te rogábamos que vinieras a comer, nunca aceptabas —murmuró Delfina—. ¿Ya se acabó la guerra fría con Benicio? ¿Qué clase de pelea dura un año?
Estefanía tampoco lo sabía. No tenía idea de qué había hecho la pequeña Estefanía en su ausencia. ¿Quién podría decírselo?
Delfina siguió hablando sola:
—Te cuento, al principio lo de que Benicio abriera el restaurante solo lo sabíamos nosotros, pero no sé cómo se enteraron los demás. De repente Benicio se volvió un ídolo. ¡No te imaginas la cantidad de regalos y cartas que me piden que le entregue!
Estefanía sonrió levemente.
—Él siempre fue así, ¿no?
Benicio, con ese carácter distante y malhumorado… pero nadie podía negar que era guapo, sacaba buenas notas y era la estrella deportiva de la escuela. Era obvio que a las chicas les gustaba.
Delfina resopló al escucharla.
—¡Eso es diferente! Antes, no importaba a quién le gustara, él ni se inmutaba, ¿verdad? Pero ahora llegó una alumna nueva, Cristina Luján, y él…
Estefanía se quedó helada.
Cristina.
Después de tantas vueltas, ¿todavía no podía evitarla?
La rigidez de Estefanía fue tan repentina que Delfina lo notó.



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Es verdad sale muy caro liberar capitulos...
Muy bonita la novela me encanta pero pueden liberar mas capitulos yo compre capitulos pero liberar mas capitulos sale mas caro...
Muy bonita novela desde principio cada capítulo es un suspenso...