Y así, los rumores comenzaron a extenderse.
—Oigan, de hecho, yo ya había escuchado cosas de Estefanía… ya saben.
—¿Qué cosa? ¿Qué sabemos? ¡Cuenta!
—Escuché que a Estefanía la mantiene un sugar daddy.
—¡No puede ser! ¿Cómo crees?
—¿No me crees? ¿No has visto los coches de lujo que vienen por ella a la puerta de la escuela cada semana? ¡Y no es el mismo! A veces son coches de millones, una vez vino uno que dicen que cuesta una fortuna.
—¿Será que la mantienen varios?
—Quién sabe, a lo mejor anda con muchos hombres, o el tipo tiene dinero y muchos coches.
—Yo lo he visto, son personas diferentes las que vienen por ella. A veces es uno de pelo negro, a veces hasta un gringo. La verdad, la vida privada de Estefanía es un desastre.
—¿En serio? ¿Hasta extranjeros?
—Jaja, pues es bailarina, ¿no dicen que las de artes son así de facilotas?
—Oigan, ¿están seguros?
—¡Claro! Tú, tú diles, ¿no ibas en el mismo salón que Estefanía y Benicio antes? Dinos, ¿la familia de Estefanía tiene para comprar esos coches?
—Ah, sí, yo sé que sus papás son muy pobres, tiene un hermano menor. Antes Estefanía se vestía muy mal, sus papás no la quieren y ni la dejan ir a su casa, se la pasaba en el pueblo con su abuela.
—Pues ahí está. Mira ahora, los zapatos de Estefanía, la mochila, el celular que usa, todo es carísimo.
—Sí, antes de que nos separaran por áreas, a ella le gustaba Benicio y buscaba cualquier excusa para acercársele, pero Benicio no la pelaba. Después de que nos separaron, seguro se metió con algún tipo de afuera.
—¿Dicen que la familia de Benicio tiene mucho dinero?
—Claro, si no tuviera dinero ella no se habría fijado en él. Ella lo que busca es un viejo rico que la mantenga, pero obvio, ¿un señor rico la va a tomar en serio? Seguro nada más es para un rato.
—Es cierto, si un rico busca novia formal, busca una niña decente. Ella ya está muy usada, ¿no?
Al principio, algunas chicas decían:
—Oigan, no está bien hablar así de una mujer, ¿no? ¿Solo porque ganó el concurso dicen eso? Ella siempre ha hablado muy bien inglés.
—Ay, por favor, ¿qué tan bien? Con dinero baila el perro. Si yo tuviera lana, contrato a un universitario que me escriba el discurso, me lo memorizo y si compro al jurado hasta puedo hacer trampa con un apuntador. ¿Quién no hablaría bien así?
En una sola mañana, el rumor se esparció por todo el grado.
Unos lo creían, otros no, pero ya nadie sabía de dónde había salido el chisme original.
Junto a la foto había una hoja llena de texto. La primera línea decía: «Miren cómo nuestra excelente ganadora del primer lugar consiguió su premio. ¡Resulta que se lo ganó en la cama!»
Luego seguía una larga diatriba insultando a Estefanía, acusándola de tener varios sugar daddies, de ser la vergüenza de la escuela y de los estudiantes de arte.
El lenguaje era vulgar y obsceno. Algunas chicas, avergonzadas, se alejaban.
Pero la mayoría se quedaba mirando.
Delfina estalló. Se abrió paso a empujones hasta quedar frente al cristal y le gritó a todos con furia:
—¿Quién pegó esto? ¡Quién inventó esta basura!
Nadie sabía.
Pero se escucharon murmullos bajos:
—El rumor de que a Estefanía la mantienen no es nuevo…
—Pues es la verdad, siempre vienen carrazos por ella. Dicen que no es solo uno, que son gringos, viejos raboverdes y juniors.
—La verdad, muchos lo han visto con sus propios ojos…
Eran demasiados los curiosos, fila tras fila. Solo se oía el zumbido de los comentarios, pero no se distinguía quién hablaba. Parecía que todas las bocas se movían, que todos la juzgaban.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Es verdad sale muy caro liberar capitulos...
Muy bonita la novela me encanta pero pueden liberar mas capitulos yo compre capitulos pero liberar mas capitulos sale mas caro...
Muy bonita novela desde principio cada capítulo es un suspenso...