La actitud de Estefanía era demasiado firme.
La actitud del subdirector también se endureció en respuesta.
—Estefanía, ¿sabes que cuando te gradúes necesitarás que la escuela te escriba una carta de buena conducta y referencias?
Estefanía miró al subdirector, un poco incrédula.
—¿Me está amenazando?
—No es una amenaza, solo te estoy diciendo la realidad. Las cosas que pasan dentro de la escuela no deben salir de aquí. Todos somos una familia, y los asuntos de familia se resuelven a puerta cerrada.
Estefanía entendió: tenía miedo de que el escándalo afectara la imagen de la escuela.
—¿Y cómo planea resolverlo la escuela?
—Primero vayamos a la oficina a platicarlo y tomar una decisión. La escuela investigará esto a fondo, te lo prometo —aseguró el subdirector—. Realmente no hay necesidad de llamar a la policía. Piénsalo, has estudiado aquí muchos años, los maestros te han tratado bien. Aunque sea por consideración a los profesores que te han dado clase, ¿no sería mejor resolverlo dialogando?
Estefanía miró hacia el frente; su maestra titular había llegado.
No solo era la titular del grupo de Humanidades ahora, sino que había sido su maestra desde antes de la división de especialidades. Era una mujer de unos cuarenta años, la maestra Herrera.
En cuanto llegó, la maestra Herrera abrazó a Estefanía con fuerza, furiosa.
—¿Quién es tan miserable como para inventar este tipo de rumores sobre una chica?
Después de decirlo, temiendo que Estefanía, siendo una adolescente, no pudiera soportarlo, le sujetó la cabeza y la presionó contra su pecho para que no viera esas palabras obscenas.
—Todavía no es hora de entrada. Además, hay media hora de estudio antes de la primera clase. O sea, tenemos cuarenta minutos para resolver esto. Revisar las cámaras toma un minuto, ¿acaso no podemos llegar a un acuerdo en los treinta y nueve minutos restantes?
El subdirector se quedó mudo otra vez.
—Maestra Herrera, vayan ustedes. Nosotros nos quedamos aquí, no habrá desorden. —Agustín tomó el liderazgo, aceptando la tarea, y le dijo a Delfina que regresara al salón, que con ellos bastaba.
—Maestra Herrera —se enfureció el subdirector—, ¿no es esto alterar el orden escolar? Esto no se puede permitir. Maestra, no perjudique a estos alumnos; ya están en último año, sería terrible que se llevaran un reporte en su expediente.
Dicho esto, el subdirector señaló a Agustín.
—Tú eres Agustín, ¿verdad? Acabas de ganar el primer lugar en el concurso, tienes las mejores calificaciones en Humanidades, un futuro brillante por delante. ¿Estás seguro de que quieres causar alboroto con ellos y manchar tu expediente con un reporte disciplinario?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Es verdad sale muy caro liberar capitulos...
Muy bonita la novela me encanta pero pueden liberar mas capitulos yo compre capitulos pero liberar mas capitulos sale mas caro...
Muy bonita novela desde principio cada capítulo es un suspenso...