En ese momento, la disposición en el auto era Benicio y Delfina en el asiento trasero, lo que significaba que la Estefanía espectadora estaba apretujada entre Benicio y la puerta.
—Benicio —sonó la voz de Delfina—, ¿cambiaste de opinión otra vez?
—¿Sobre qué? —respondió él con tono indiferente.
—Sobre la universidad —preguntó ella con duda—. ¿No planeabas aplicar para irte a Nube de Sal?
—Eso no es cierto, siempre he querido quedarme en Puerto Maristes.
—No es verdad. Incluso ya estabas buscando departamento en Nube de Sal —Delfina lo miró de reojo—. Yo… no es que quisiera espiar, pero un día te escuché hablando por teléfono con la agencia inmobiliaria.
Benicio guardó silencio por un momento.
—Un amigo me pidió que le ayudara a averiguar, entendiste mal.
—¡No entendí mal! —el volumen de la voz de Delfina subió—. Es por Fani, ¿verdad?
Benicio volvió a callar.
—¿Es porque Fani casi no te hace caso últimamente y te desanimaste? —tanteó Delfina con cuidado.
—No.
—Benicio —le aconsejó ella en voz baja—, no te pongas así. Pase lo que pase, todos seguimos siendo amigos. Fani…
—Dije que no —la interrumpió Benicio—. No hablemos más de eso.
Delfina suspiró y no volvió a tocar el tema.
Benicio se recargó en el asiento y cerró los ojos para descansar. Pasó un buen rato antes de que dijera en voz muy baja:
—Fani no va a dejar de hablarme.
Delfina lo miró con una expresión de «estás borracho».

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Es verdad sale muy caro liberar capitulos...
Muy bonita la novela me encanta pero pueden liberar mas capitulos yo compre capitulos pero liberar mas capitulos sale mas caro...
Muy bonita novela desde principio cada capítulo es un suspenso...