Pasó una semana. Una semana en la que Ava interpretó su papel de discípula con una perfección escalofriante. Hacía preguntas inteligentes durante el desayuno sobre los artículos del Wall Street Journal. Escuchaba atentamente cuando él hablaba de sus negocios por teléfono, su rostro una máscara de fascinación concentrada.
Julian, por su parte, se deleitaba con su nuevo rol de mentor. La sumisión de ella era mucho más satisfactoria ahora que estaba impulsada por una aparente ambición en lugar de por el miedo. En un gesto de confianza, comenzó a trabajar desde el estudio del loft con más frecuencia, prefiriendo el aislamiento de su fortaleza en el cielo a las interrupciones de su oficina.
La oportunidad que Ava había estado esperando llegó un martes por la tarde. El cielo estaba cubierto de nubes grises, y la lluvia golpeaba suavemente los inmensos ventanales del loft. Julian estaba en su escritorio, inmerso en una pila de documentos.
Ava entró en el estudio, llevando una taza de café recién hecho, negro, sin azúcar, exactamente como a él le gustaba. El aroma llenó la habitación silenciosa.
—Gracias —murmuró él, sin levantar la vista.
Mientras ella dejaba la taza en un posavasos de cuero, su mirada se posó en una carpeta abierta sobre el escritorio, junto a su mano. Las letras en la pestaña eran claras y nítidas: "STERLING ENTERTAINMENT - PROYECTO VANCE - PLAN DE MARKETING PRELIMINAR".
El corazón de Ava dio un único y fuerte latido, pero su rostro permaneció sereno. Se retiró en silencio, volviendo a la sala de estar para sentarse con un libro, esperando.
Diez minutos después, el teléfono de Julian sonó. Era una llamada de su equipo en Londres. Se levantó, paseando por el estudio mientras hablaba.
—No, las proyecciones son inaceptables. Quiero un nuevo análisis para mañana por la mañana —decía, su voz era cortante.
Se acercó a la puerta de cristal que daba a un pequeño balcón, abriéndola para tomar un poco de aire fresco mientras continuaba con la llamada. Salió, cerrando la puerta detrás de él para amortiguar el ruido de la ciudad y tener más privacidad.
Era el momento.
Ava se levantó, dejando su libro abierto sobre el sofá. Se movió con un silencio y una rapidez que la habrían sorprendido a sí misma semanas atrás. No había vacilación. No había miedo. Solo un propósito frío y claro.
Entró en el estudio. El único sonido era la voz apagada de Julian desde el balcón y el latido de su propio corazón en sus oídos.
Se acercó al escritorio. La carpeta estaba allí, abierta. Sacó su teléfono de su bolsillo. No era el dispositivo monitoreado que Julian le había dado. Era un nuevo teléfono encriptado, idéntico en apariencia, que Chloe le había conseguido a través de un contacto turbio, un dispositivo fantasma imposible de rastrear.
Creó una nueva nota. El cursor parpadeó en la pantalla en blanco.
En el título, escribió: "Operación Venganza".
Debajo, escribió la primera línea, la primera orden de su nueva guerra.
"Paso 1: Identificar las vulnerabilidades financieras en el proyecto de Seraphina".
Una sonrisa fría y decidida apareció en su rostro en la penumbra. Ya no había dolor en sus ojos. Ya no había miedo.
Solo estrategia.

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