Entrar Via

El Contrato para Olvidarte romance Capítulo 72

El jueves por la mañana, el aire en el loft era tenso. Ava se movía con una calma estudiada, una máscara de normalidad que le costaba un esfuerzo inmenso mantener.

Se acercó a Julian, que estaba en la mesa del comedor revisando informes en su tableta.

—Tengo una cita de seguimiento con la ginecóloga esta tarde —dijo, su voz era neutra. Era una mentira y una verdad al mismo tiempo.

Chloe le había concertado una cita real con una colega de confianza en su hospital. Una coartada perfecta e irrefutable.

Julian levantó la vista de su tableta. Sus ojos grises la escudriñaron, buscando cualquier signo de engaño. La sospecha era su estado natural.

—Creí que tu seguimiento había sido la semana pasada —dijo él, su tono era inquisitivo.

—Es una segunda consulta. Quieren hacer un último análisis de sangre para asegurarse de que todo está volviendo a la normalidad —respondió Ava sin pestañear. Había ensayado la frase en su mente.

Él no podía negarse a una cita médica legítima sin parecer un monstruo controlador, algo que nunca haría abiertamente.

—De acuerdo —dijo finalmente—. Mi conductor, Robert, te llevará y te esperará.

—No es necesario. Puedo tomar un taxi.

—Robert te llevará —repitió, su tono no dejaba lugar a la discusión. Era un recordatorio de que no iba a ninguna parte sin vigilancia.

Más tarde, en el coche, el silencio era pesado. Ava miraba por la ventanilla las calles de Nueva York, mientras Robert, un hombre corpulento y silencioso, conducía con una eficiencia impasible. Se sentía como si estuviera en una pecera, observada a través del espejo retrovisor.

La cita en el hospital fue breve y tensa. La doctora, una mujer amable que entendía la situación, le hizo un rápido chequeo y le dio unos papeles que parecían oficiales. Todo para la coartada.

Al volver al coche, Ava se armó de valor.

Robert, cumpliendo con su deber, eligió una pequeña mesa para dos cerca de la puerta principal. Desde allí, tenía una vista clara de Ava, pero estaba lo suficientemente lejos como para darles una apariencia de privacidad.

Ava caminó hacia la mesa de Chloe. Dejó su bolso en la silla de al lado y se sentó.

Se abrazaron por encima de la mesa, un abrazo rápido pero lleno de urgencia.

—¿Estás bien? —susurró Chloe, su rostro lleno de preocupación.

—Lo estoy. Ahora —respondió Ava en voz baja—. No tenemos mucho tiempo.

Pidieron dos cafés al camarero, fingiendo una conversación normal sobre el trabajo de Chloe. Hablaban en voz baja y rápida, con sonrisas forzadas en sus rostros cada vez que Robert miraba en su dirección.

—Tenemos que hablar —dijo Ava, removiendo su café aunque no le había echado azúcar.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Contrato para Olvidarte