Entrar Via

El despertar del Dragón romance Capítulo 285

Jonás palideció y balbuceó:

—¡No estoy mintiendo, Señor Lamarque! ¡Le juro por Dios que estoy diciendo la verdad! ¡De verdad no pude localizar a mi hijo! —Suéltalo, Tomás —le ordenó Jaime.

El miedo del anciano era prueba suficiente de su honestidad.

Tomás lo soltó, para alivio de él. Jonás preguntó con cautela:

—Señor Casas, Señor Lamarque, ¿qué hizo mi insensato hijo para ofenderlos a ambos esta vez?

—¡Lucas nos provocó a nosotros y a los Serrano al secuestrar a la Señorita Josefina Serrano! —gritó Tomás.

Jonás casi se desploma de la impresión.

—¡Pero ese idiota! ¿Cómo se atrevió a secuestrarla! —habló furioso.

La relación entre Jaime y Josefina era noticia pública a estas alturas, y las acciones de Lucas no eran las de un hombre ignorante. Los Serrano eran la familia más rica de Ciudad Higuera y mantenían una relación tensa pero civilizada con los Sabina. Si era el autor intelectual del secuestro de Josefina, los Serrano no tendrían ningún reparo en utilizar su enorme riqueza para arruinar a la Familia Sabina.

Tomás derramó la última gota del vaso declarando:

—Nuestras fuentes confirman que Lucas está involucrado.

—¡Un tonto! ¡Un completo tonto! —Jonás se golpeó el pecho con exasperación antes de ordenarle a los Sabina—: ¡Tomen sus teléfonos y contacten a Lucas de inmediato! ¡Ordénenle que regrese en este instante! ¡Le voy a romper las dos piernas!

Los miembros de la familia se apresuraron a llamarlo justo cuando sonó el teléfono de Jaime.

Él contestó y se escuchó la voz engreída de Lucas.

—Jaime, Josefina está ahora en mis manos. Si quieres mantenerla a salvo, ven a la fábrica abandonada en la zona oeste de Ciudad Higuera. Debes venir solo, ¡o no respondo por mis acciones!

El hombre gritó:

—¡Bien! Si le tocas un solo cabello, ¡enviaré a toda la Familia Sabina al más allá! —Exudaba un aura asesina que hizo que todos en la Residencia Sabina temblaran de miedo, incluido Jonás.

El patriarca de los Sabina le vociferó a su hijo:

—¡Bast*rdo! ¡Suelta a la Señorita Serrano ahora mismo y regresa para pedir piedad!

—Ah, así está mejor. Pues date prisa que se me está acabando la paciencia. —Terminó la llamada con una última provocación.

Jaime estaba colérico mientras le ordenaba a Tomás:

—Vigílalos. No dejes que nadie se escape.

—¿Voy con usted, Señor Casas? —preguntó Tomás preocupado. No es que dudara de él, pero Lucas parecía estar muy preparado, así que Jaime podría estar cayendo en una trampa.

—No te preocupes. Esos payasos no son nada contra mí —lo tranquilizó antes de marcharse.

Jonás se desplomó con debilidad en el suelo al ver la partida de Jaime, sabiendo que la perdición de Lucas era inevitable.

—¡Don Sabina! —Un empleado se apresuró a ayudarlo a ponerse en pie.

El hombre rechazó su ayuda y murmuró resignado:

—Vete. Deberemos preparar el funeral de Lucas.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón