Tras una breve pausa, Jaime se apresuró a decir, con voz enérgica:
—¡Querida, te juro que regresaré pronto! —En ese momento, el apuesto hombre esbozó una hermosa sonrisa; tras una pequeña pausa, posó sus intensos ojos en Tomás, antes de decir—: Necesito que reúnas a nuestros hombres del Regimiento Templario, pues ¡debemos partir de inmediato!
—¡De acuerdo, como usted ordene, Señor! —exclamó Tomás de manera determinada y de inmediato, salió de la habitación a toda velocidad.
Más tarde, después de charlar un poco con Josefina, Jaime partió hacia Cuenca Veraniega, en búsqueda de Yazmín; al salir cruza la puerta de entrada, Josefina no pudo evitar reflexionar, angustiada:
«Es evidente que no lograría convencer a Jaime de que permaneciera a mi lado; de hecho, me pregunto si alguien más pudo notar cómo su mirada se tornó amenazadora al escuchar mencionar a la Familia Velázquez…».
…
De vuelta en la Residencia Velázquez, Teobaldo dejó escapar una carcajada al escuchar sobre el error de Wilfredo, quien ceñía con fuerza el brazo de una bella chica; tras lograr tranquilizarse un poco y ante la curiosa situación, Teobaldo prosiguió a decir en tono burlón:
—¡Tío Wilfredo, no puedo creer que incluso después de mostrarte una fotografía de Josefina Serrano, raptaras a la mujer equivocada! —Al terminar de emitir esas palabras, dejó escapar un enorme suspiro, resignado.
Al escuchar a su sobrino, Wilfredo se apresuró a decir, anonado:
—¡Basta, ella misma me dijo que su nombre era Josefina, así que cumplí con mi misión! —De inmediato, su semblante se tornó furioso al posar la mirada en el rostro de la hermosa mujer a su lado; tras una breve pausa, exclamó—: ¡Dime quién eres en realidad! ¡No te atrevas a mentirme de nuevo!
Ante su violento comportamiento, Yazmín sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo, mientras meditaba, horrorizada:
«Al parecer, los rumores sobre la riqueza de la Familia Velázquez son ciertos, pues ¡nunca me hubiera imaginado que Residencia Velázquez fuera una imponente mansión repleta de guardias! Supongo que será muy difícil escapar, así que debo encontrar una manera de distraerlos; de otra manera, estoy segura de que mi vida corre peligro».
De inmediato, la chica respondió, con voz entrecortada:
—Bueno, mi madre no se enterará al respecto, a menos que le digas… — La voz de Teobaldo resonó en tono juguetón; a pesar de las palabras de su tío, el joven decidió no prestarle atención, por lo que prosiguió a tomarla del brazo.
—De acuerdo, debo regresar a Arboledas de inmediato, pero puedes llamarme si necesitas mi ayuda —respondió Wilfredo, resignado.
—Preciosa, no te preocupes; te aseguro que nos divertiremos. Tan solo deberás obedecerme; de esa manera, podrás regresar a tu hogar por la mañana sin ningún problema. De cualquier manera, siempre consigo mi cometido… —El rostro de Teobaldo se endureció por completo al hablar.
Entonces, Yazmín comenzó a sentir enormes lágrimas rodarle sobre las mejillas al observarlo acercársele cada vez más; ante su reacción, el joven dejó escapar una estrepitosa carcajada llena de maldad, mientras comenzaba a desvestirla.
…
Al mismo tiempo, las luces iluminaban el jardín de la lujosa Residencia Velázquez, pues tras el incidente de la noche anterior, donde había muerto Alfredo, Cristian les había ordenado a sus hombres vigilar su hogar en todo momento. De hecho, después de aquellos caóticos acontecimientos, Cristian sospechaba que Jaime no tardaría en atacarlos, por lo que debía proteger a todos los miembros de la Familia Velázquez.

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