Al escucharlo, Wilfredo se acercó al anciano, al tiempo que proseguía a susurrarle algo al oído y de inmediato, Ezequiel respondió en tono soberbio:
—Le aseguro que nadie en Cuenca Veraniega se atreverá a ofender a la Familia Jaramillo. —Al terminar de emitir esas palabras y para sorpresa de todos, el anciano permaneció inmóvil, hasta que una intensa luz comenzó a emanar de todo su cuerpo; casi de inmediato, se escuchó su voz al aseverar en tono severo—: Tendrán solo tres días para encontrar al culpable; si no logran cumplir su promesa, la Familia Jaramillo se encargará de resolver este asunto. —En ese momento, el anciano posó sus intensos ojos oscuros en el rostro de Antonio, amenazante.
—Señor Jaramillo, las investigaciones tardan muy poco tiempo… —Sin embargo, antes de que el hombre maduro pudiera continuar, Wilfredo lo interrumpió al sugerir:
—General Lamas, permítame ayudarle un poco, pues al parecer parece desorientado; sería buena idea que incluya a Jaime Casas de Ciudad Higuera en su investigación. —En ese momento, Wilfredo no pudo evitar reflexionar:
«Estoy seguro de que ese hombre es el responsable de este ataque; tan pronto escuché acerca de esta tragedia, supe que volvería a escuchar ese nombre».
Al escuchar esas palabras, Antonio lo miró, desconcertado, antes de responder en tono alegre:
—De acuerdo, le aseguro que me encargaré de investigarlo.
Entonces, todo el personal del Ministerio de Justicia abandonó el lugar para continuar con sus labores para descubrir al responsable de la masacre de la Familia Velázquez.
…
Tan pronto se hubieron marchado de ese lugar, Antonio encaró a la joven a su lado para decirle en tono curioso:
—Isabel, recuerdo que el Señor Gómez se encontraba en Ciudad Higuera, ¿no es así? Entonces, me pregunto si puedes charlar con tu abuelo acerca del Señor Casas; después de todo, debemos descubrir por qué ese hombre fue capaz de acabar con la Familia Velázquez en un instante —sugirió el hombre maduro, con voz tímida.
—De acuerdo, supongo que mi abuelo podrá decirnos acerca de su verdadera identidad… —respondió la joven, al tiempo que dejaba escapar un suspiro, resignada, al pensar:
«Estoy segura de que el General Lamas desea trabajar conmigo en este caso porque soy parte de la Familia Gómez; no obstante, solo así podré demostrarle a Los Jaramillo que no deben faltarme al respecto».
—Zacarías, a partir de este momento, te encargarás de todos mis negocios en Arboledas; de hecho, deberás recibir los envíos de las hierbas pendientes. De cualquier manera, si necesitas ayuda, no dudes en llamarme. —Al terminar de emitir esas palabras, el apuesto hombre esbozó una enorme sonrisa.
—Jaime, no te preocupes, pues me aseguraré de que los cargamentos de todos los especímenes raros lleguen a Hierbas del Vale Dorado; de esa manera, nadie podrá intentar robarlas —respondió Zacarías en tono alegre; de hecho, gracias a que Jaime había comenzado a utilizar los ingredientes de Zacarías para preparar las pastillas revitalizantes, Hierbas del Valle Dorado se había convertido en la tienda más famosa.
Después de charlar un poco, el pequeño grupo de personas partieron hacia Ciudad Higuera de inmediato.
…
Al llegar a la ciudad, mientras Josefina había decidido ir a casa de inmediato, pues sabía que debía charlar con Gonzalo acerca de un asunto muy importante, Jaime se dirigió a toda prisa a su mansión en Cumbre Dragón. Una vez en ese hermoso lugar, la voz del apuesto hombre resonó al hablar:
—¡Mamá, llegué! —Entonces, se dispuso a quitarse los zapatos, antes de cruzar el umbral de entrada.

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