—Es verdad; de hecho, me preguntaba si podías venir a Bahía Dragón, pues debo decirte algo importante —respondió el joven, con voz juguetona.
—De acuerdo, te veré más tarde. —Al terminar de responder, la joven terminó la llamada de inmediato, al tiempo que reflexionaba:
«Supongo que Jaime desea cenar con sus padres».
Jaime deseaba entregarle el dije de jade de inmediato; de esa manera, se aseguraría de que proteger, cuanto antes, a la mujer que amaba.
…
Esa misma tarde, Josefina dejó escapar un enorme suspiro, antes de cruzar el umbral de entrada; no obstante, su semblante se endureció por completo al advertir que no había nadie. Tras recorrer el lugar con la mirada, recelosa, escuchó la voz de Jaime al decir:
—¡Basta, mis padres decidieron mudarse a su antigua casa, así que estaremos a solas! —Una enorme sonrisa le cubrió el rostro al hablar; ante sus palabras, Josefina dejó escapar un enorme suspiro de alivio, pues no tendría que fingir para complacer a sus padres; de inmediato, la joven se abalanzó a su lado para darle una pequeña palmadita en el brazo al decir, con voz juguetona:
—¡No puedo creer que me hubieras engañado! Además, me sentía muy nerviosa de reunirme con tus padres, pues no estamos comprometidos.
Ante su reacción, Jaime dejó escapar una pequeña risa, antes de responder:
—Bueno, encontrarás un pequeño obsequio sobre la mesa.
Entonces, la voz de la joven resonó en tono alegre al emitir las siguientes palabras:
—Ahora que todos sabrán acerca nuestro compromiso, supongo que podré quedarme unos días, sin ningún problema.
Ante sus palabras, Jaime esbozó una enorme sonrisa que le iluminó el rostro, mientras colocaba su hermosa mano sobre la suave piel de su futura esposa.
…
Más tarde y mientras Josefina dormía, Jaime se dispuso a sentarse en el sofá para absorber la energía espiritual del lugar que a pesar de ser poca, le ayudaría a recuperar sus fuerzas por completo.

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