Entrar Via

El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 815

Marisa soltó un largo suspiro. ¿Se estaba volviendo loco o simplemente le gustaba hacer drama?

—Llevas un buen rato diciendo cosas que no tienen sentido. No tengo ganas de jugar a las adivinanzas contigo. Si quieres seguir dándole vueltas a tus locuras, hazlo tú solo.

Con tono cortante, se inclinó ligeramente hacia adelante.

—José, por favor, déjeme en la próxima intersección. Gracias.

Antes de que pudiera alejarse, Rubén le agarró la mano con una intensidad que la asustó. Parecía estar a punto de suplicar o estallar, pero en cuestión de segundos, la máscara de frialdad y control volvió a su rostro.

—José, no te detengas —ordenó.

Luego, clavó sus ojos en Marisa.

—Dime adónde vas. Yo te llevo.

La velocidad con la que él controlaba sus emociones era tan abrumadora que Marisa llegó a dudar de si la vulnerabilidad que creyó ver había sido producto de su imaginación.

Tras pensarlo un par de segundos, Marisa decidió ignorar el asunto.

No valía la pena. Al final del día, se había dado cuenta de que jamás conoció realmente a Rubén.

Justamente por creer que lo conocía tan bien fue que la traición le dolió como una puñalada por la espalda.

Tras darle la dirección de su apartamento a José, Marisa se pegó a la puerta contraria, marcando una clara distancia física con Rubén.

Aunque solo los separaban unos centímetros, la frialdad del gesto dejaba clarísimo que no quería cruzar ni una palabra más con él.

Rubén, habiendo recuperado su porte estoico, tampoco parecía tener intenciones de hablar.

Sin embargo, a mitad del camino, un pensamiento cruzó por la mente de Marisa. Entrecerró los ojos y rompió el hielo con tono cínico.

—Lo de la villa... ¿es en serio que planeas...?

Antes de que pudiera terminar la frase, Rubén la interrumpió con seguridad absoluta.

—¿Acaso no quedó claro lo de la villa cuando estábamos con tus padres?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló