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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 831

Marisa hizo memoria; recordó que sí le había hecho una broma sobre una casa a Rubén, pero solo fue para ser sarcástica sobre sus intentos de compensarla.

Intentó controlarse.

—No quiero a Jasmine y tampoco quiero la casa, todo fue una broma.

El silencio se prolongó bastante sin que nadie respondiera.

Rubén parecía estar meditando algo.

Después de casi un minuto, habló lentamente.

—Tú lo sabes bien, conmigo no existen las bromas.

Dicho esto, le acercó el teléfono a Marisa.

—Ahora todo es muy fácil, solo necesitas poner tu firma electrónica. Si firmas, Jasmine será tuya, y esa casa en Vientario también.

Todo lo que ella pidiera, todo lo que él pudiera darle, sería de ella.

La mano con la que Marisa se secaba el cabello se quedó congelada en el aire. Entrecerró los ojos.

—Rubén Olmo, ¿acaso no entiendes cuando te hablan en español? Si no entiendes, tampoco voy a gastar saliva contigo. Sal de mi casa en este mismo instante.

Rubén mantuvo el ceño fruncido, soportando la descarga emocional de Marisa.

No se apresuró a responder, porque de hacerlo, sonaría a que estaban peleando.

Él no quería que hubiera ni una sola pelea más entre ellos.

Pasaron más de diez segundos antes de que moviera los labios.

—Sé que no quieres hablar conmigo, no importa, solo firma y me iré de inmediato.

Marisa tomó una gran bocanada de aire.

—¿Me estás amenazando?

Rubén frunció aún más el ceño.

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