A Rubén no le importaba en lo más mínimo cómo Víctor Cruz obligaría a Macarena a obedecer. Para ser sincero, dudaba que usara el diálogo para "convencerla".
Víctor era la cabeza de la familia Cruz, y Macarena aún no tenía el poder suficiente para independizarse. Devolver la galería Jasmine era un hecho innegable.
Por eso, cuando Víctor lo llamó antes del anochecer para confirmar la transferencia, Rubén no mostró ninguna emoción.
Todo estaba bajo su control.
—Señor Olmo, ya hablé con Macarena y todo está arreglado. ¿Cuándo tiene tiempo para que celebremos con una cena?
—Paso. Estaré muy ocupado en los próximos días —respondió Rubén con frialdad.
Víctor, sabiendo su lugar, no insistió.
—Comprendo, comprendo. Ya habrá oportunidad en el futuro. Ya que está tan ocupado, me coordinaré con su asistente para los trámites de la galería.
Rubén murmuró un "hm" y cortó la llamada.
En la oficina principal del Grupo Olmo, un golpe en la puerta rompió el silencio.
—Adelante.
José entró con un portafolio en las manos.
Venía a dar su reporte del día.
—Señor Olmo, el papeleo de la villa en Vientario ya está terminado. Yo me encargaré personalmente de organizar la mudanza de los señores Páez. Por otro lado, los artesanos en Zúrich revisaron las fotos del bastón de sándalo y dicen que la reparación es demasiado complicada. Recomiendan encargar uno nuevo a medida.
Rubén asintió lentamente.
—Bien. Que hagan uno nuevo.
—El problema es que, al ser a medida, tardará al menos un mes... —advirtió José, cauteloso.
Rubén frunció el ceño ligeramente.
—Lo sé. Deja que Mónica Noriega se encargue de ese asunto. Y tú, resérvame un vuelo a Silvania.
—No me dio detalles, pero lo tiene muy preocupado. Al parecer, la denuncia llegó hasta los altos mandos, y Bruno está recibiendo mucha presión desde arriba. Yo sospecho de Simón. Tú sabes cómo es, un resentido y un envidioso. Seguro se quedó con la sangre en el ojo y está tratando de arruinarte por la espalda.
Marisa esbozó una media sonrisa y descartó la teoría de su amiga.
—No es Simón. Él no tiene los contactos para hacer que los altos mandos presionen a Bruno. Ya sé perfectamente quién fue. No te preocupes por esto, Petra. Tú enfócate en tu bebé y descansa. Ya hablaré yo con Bruno cuando llegue el momento.
Esa misma tarde, el equipo de la colección se reunió en la sala de juntas para despedir a Petra antes de su incapacidad.
—Como hoy es viernes y todos estamos aquí, decidimos hacerte la despedida de una vez —anunció Bruno con una sonrisa amable—. Petra pronto será mamá y no la veremos por un buen tiempo. Así que aprovechemos para celebrar.
Petra se echó a reír al escuchar a su jefe.
—¡Bruno, voy a tener un bebé, no me voy a morir! Lo dices como si no nos fuéramos a ver nunca más.
Bruno se rascó la cabeza, avergonzado.
—Ya sabes que no soy muy bueno con las palabras. Si dije algo que sonó mal, por favor, ignórenlo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
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Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...