Marisa abrió la boca, pero las palabras de agradecimiento simplemente no salían.
No podía agradecerle a Rubén Olmo por las cosas que hacía para compensarla por su sentimiento de culpa.
Si lo hacía, ¿no sería como si le estuviera perdonando el daño que le había causado?
Apretó los labios y decidió no responder.
Rubén pareció leerle la mente.
—Es lo que debo hacer, así que no es necesario que me des las gracias.
Marisa soltó una risa seca, pero sus labios no mostraron la mínima intención de curvarse hacia arriba; su sonrisa no llegaba a los ojos.
No quería ser tan cortante, pero en su corazón siempre habría una barrera frente a Rubén Olmo.
Esa barrera los separaba a los dos.
Les impedía comunicarse como personas normales.
Cuando Marisa finalmente habló, sus palabras tenían un tono amargo.
—De todos modos, no planeaba darte las gracias. Es algo que tú decidiste hacer, yo no te lo pedí.
A Rubén, por supuesto, no le importó la actitud de Marisa.
Después de pedir la comida, Marisa frunció los labios.
—Habla, no creo que hayas viajado hasta Vientario solo para decirme que ya instalaste a mis padres.
Rubén sacó el contrato que había preparado y se lo entregó.
—Lo que me pediste que hiciera la última vez, ya está hecho.
Marisa miró el documento sobre Jasmine. Apenas leyó las primeras líneas, notó que algo andaba mal; era un contrato de transferencia de Jasmine, y el nombre de la persona que recibía la galería era el de ella, en todo el documento.
Recordó las palabras que acababa de decir: "Es algo que tú decidiste hacer, yo no te lo pedí."

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
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Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
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Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...