Al día siguiente, en Cien Millas Multimedia.
Sofía estaba sentada en la oficina de dirección. La luz del sol entraba por los ventanales y caía sobre ella, tibia y dorada.
Había trabajado tres años en el departamento de secretaría de la Corporación Sierra, donde aprendió todo sobre gestión empresarial y el funcionamiento interno de los grandes grupos.
Gracias a esa experiencia y a su propia capacidad para aprender, no le costó adaptarse al nuevo cargo. Aunque nunca había dirigido una empresa, ya se movía como una auténtica directora.
Con el tiempo, entendió a la perfección cómo funcionaba el sector del entretenimiento.
Por eso decidió diseñar ella misma un sistema interno para la compañía: una plataforma donde cada empleado tenía claras sus tareas, objetivos y flujos de reportes.
Así, los nuevos ingresos podían integrarse rápido sin causar desorden ni desperdiciar recursos humanos o financieros.
Programar pequeñas aplicaciones era algo que Sofía dominaba.
Ahora solo necesitaba iniciar sesión para saber, en minutos, cómo iba todo en la empresa sin tener que estar presente.
Ese era su proyecto más importante, y ya casi estaba listo.
Pero para ella no se trataba solo de cumplir una tarea: lo hacía para aprender un campo nuevo, por curiosidad y crecimiento.
Por eso seguía aprendiendo de Carmen, la que la orientaba en los distintos niveles del mundo del entretenimiento: recursos, alianzas, competencia... y también un montón de chismes increíbles que le parecían francamente divertidos.
De secretaria a empresaria, Sofía había armado un equipo sólido y todo avanzaba con paso firme.
Aunque pasaba gran parte de su tiempo en Cien Millas Multimedia, también trabajaba de cerca con Carmen en otros proyectos más complejos, los de su empresa principal.
Su eficiencia era tal que podía encargarse de varias cosas a la vez sin perder el ritmo.
En ese momento, revisaba los currículos de ingenieros enviados por Carmen cuando su asistente, Beatriz, tocó la puerta con dos bolsas en la mano.
—Señora Mendoza, llegaron sus paquetes —dijo, dejándolos sobre la mesa frente al sofá.
—Gracias —contestó Sofía, sin levantar la mirada del monitor.
No soltó su trabajo, solo les echó una mirada rápida a las bolsas. Sabía perfecto de qué se trataba: los regalos y la ropa que Diego le había enviado.
El día siguiente iba a ser el cumpleaños del abuelo Eduardo.
Y era la primera vez que Diego mostraba tanto interés en una ocasión así.
Pero ya nada de eso causaba alguna reacción en su corazón.
***
Él bajó la mirada hasta sus manos.
—¿Y eso qué es? —preguntó ella.
Alejandro abrió una pequeña caja.
—Anillos de pareja —dijo, enseñando el modelo femenino, un diseño en plata minimalista—. No sabía tu talla, lo compré a ojo. —La miró a los ojos unos segundos—. ¿Quieres probarlo?
Sofía iba a tomarlo, pero él añadió con calma:
—Déjame ponértelo.
—... Está bien.
Extendió la mano. Tenía algunas pequeñas cicatrices, huellas de los años en que cocinó para Diego. No eran muy visibles, pero él las notó.
Él se detuvo un instante en una de ellas, aunque no dijo nada.
Con delicadeza, deslizó el anillo en su dedo anular.
Encajó perfecto, como si lo hubiera mandado hacer a la medida.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Él Eligió a Otra, Yo Elegí a Su Hermano
Por favor otros medios de pago para poder conseguir monedas😫...
Muy hermosa pero hay mucha dificultad para leerla porque hay que tener monedas y sin ellas no hay acceso a los capítulos hay que tener otros métodos de desbloqueo gracias...
Please can you publish more than 6 chaps/day.. And today no chaps ???...
🥲...
Pague la aplicación y aún me faltan párrafos deberían prestar más atención en la traducción xq falta contenido no vuelvo a comprar en su aplicación...
Xq no ponen toda la novela de una sola vez me encanta y siempre tengo que esperar al otro día...
Me encanta la pasión la frialdad lo intenso ay no tiene de todo...
Es interesante...