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Él Eligió a Otra, Yo Elegí a Su Hermano romance Capítulo 444

Sofía se sorprendió en serio.

Quedó un poco ida, miró a Alejandro y buscó alguna explicación.

—Guárdala —dijo él con calma.

—No puedo aceptar esto... —murmuró Sofía, incómoda.

Pandora se rio un poco.

—Si supiera qué te gusta, te habría comprado otra cosa. Pero no tengo paciencia para pensarlo tanto. Dar dinero siempre es más fácil, así que acéptalo, Sofía.

La comparación fue inevitable. Sofía había conocido de cerca la seriedad y la indiferencia de Esperanza, la madre de Diego.

En cambio, la actitud abierta y directa de Pandora marcaba un contraste enorme.

—Es una costumbre —continuó Pandora con una sonrisa—. Siempre he calmado a Alejandro dándole dinero.

Sofía entendió que no había manera de rechazar el detalle.

Tomó la tarjeta, la guardó y agradeció con cortesía.

—No me des las gracias —contestó Pandora con tono desenfadado— Estás con Alejandro y no quiero que te falte nada. —Luego miró a su hijo y alzó una ceja—. ¿Y tú? ¿Ya le compraste algo a tu novia?

Alejandro suspiró.

—No soy un niño, mamá.

—¿Y ese tono? —contestó Pandora sin perder la sonrisa— En veintiocho años, es la primera vez que tienes novia. No tienes experiencia, ni práctica; así que no te hagas el experto.

Sofía se perdió un poco con el ritmo de la conversación. Ver a Alejandro, siempre sereno y reservado, recibiendo un regaño como si fuera un adolescente era algo que nunca habría imaginado.

—Las muchachas son complicadas —continuó Pandora, como si diera una clase—. Hay que tener detalles, dar sorpresas y cuidar su estado de ánimo. No puedes seguir en tu mundo, encerrado en tu trabajo, ignorando a los demás.

Alejandro permaneció en silencio.

—¿Me estás escuchando? —insistió su mamá.

—Sí... lo sé —contestó él, resignado.

Pandora pareció satisfecha. Cuando miró de nuevo a Sofía, se le notó la expresión más tranquila.

—Perdona que hable tanto, querida. Pero lo conozco bien. Es difícil, callado y poco atento. Estar con él no debe ser fácil.

Estaba acostumbrada a las discusiones entre madre e hijo, aunque esta vez había algo distinto: la conversación, aunque había choques, tenía un tono más cercano y menos hostil.

Sofía, entre tanto, respiró aliviada. Agradeció que Alejandro hubiera cortado el tema, pero también temía que discutieran de verdad.

Sin embargo, entendió que lo que Pandora había dicho era cierto.

Alejandro podía ser distante con los demás... incluso con su madre.

Pero con ella, no.

Con ella era otra persona: atento, protector, y siempre estaba pendiente.

La cena continuó en un ambiente más relajado.

Alejandro retiró la mano y, de manera natural, empezó a servirle comida.

El detalle, simple y cotidiano, no pasó desapercibido para Pandora, que los observó con interés.

Mientras tanto, Pandora y Evelina charlaban de temas triviales: rutinas de ejercicio, viajes y detalles del día.

Todo parecía normal, casi familiar.

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